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Así es un rally de eficiencia desde dentro, participamos en el ALD Ecomotion Tour 2019

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Este es el Nissan Qashqai con el que participamos en el ALD Ecomotion Tour.
Este es el Nissan Qashqai con el que participamos en el ALD Ecomotion Tour.

El ALD Ecomotion Tour 2019 es un rally de eficiencia que tiene como objetivo demostrar que es posible reducir nuestra huella de carbono si conducimos de una manera tranquila y eficiente.

Un recorrido de 500 kilómetros divididos en 5 etapas pone a prueba a 48 participantes, siendo el ganador el que consigue una mayor reducción respecto del consumo homologado de su vehículo.

Cocheando ha participado en la 12ª edición de esta prueba, esto es lo que hemos vivido.

Acreditación y presentaciones

La cita a las diez de la mañana es en el concesionario de segunda mano ALD Seconddrive de Leganés. El lugar está bien elegido puesto que si algo hay aquí es espacio de sobra, nada más llegar nos encontramos con una ‘campa’ enorme donde descansan cientos de coches esperando a su segundo dueño.

Enfrente del edificio de oficinas se concentran unas 50 personas, hay música y todos charlan entre sí. Es una especie de zona de acreditaciones de campaña, hay una larga lista de participantes sobre la mesa, uno tras otro van retirando su documentación y buscan a su compañero de equipo.

Los coches preparados para competir.

Los coches preparados para competir.

Mientras hago lo propio me cruzo con varios compañeros, en el ALD Ecomotion Tour hay dos claros perfiles de participante. Por un lado, están las personas asociadas a las marcas, normalmente empleados de alto nivel que pertenecen a los departamentos de marketing, ventas o comunicación; y por el otro nosotros, periodistas de motor que acudimos desde distintas partes de España para participar y cubrir el evento.

Briefing inicial y explicación del reglamento.

Briefing inicial y explicación del reglamento.

En esta ocasión mi compañero me ha encontrado a mí, es Alfredo Chana, responsable de ventas de Nissan en la zona norte y centro del país. Entre presentaciones y formalidades me confiesa que es la primera vez que participa en el Ecomotion Tour, así que espera que yo le oriente…

Llegados a este punto el lector debe saber que quien escribe esto tiene 21 años, así que lo de orientar y tomar decisiones rápidas sigue sin ser su punto fuerte. Pero bueno, puesto que la esperanza es lo último que se pierde, debemos asumir la situación y empezar a trabajar.

Así que, qué mejor manera de hacerlo que conociendo el coche con el que vamos a competir, ¿no?

Nuestro Nissan Qashqai

El vehículo que se nos ha asignado es ni más ni menos que el SUV más exitoso en nuestro país, el Nissan Qashqai. Por suerte es un modelo que me gusta y conozco bien, ya que he tenido la oportunidad de probarlo en más de una ocasión.

Lo más importante es saber qué motorización tendremos, ya que ese será el principal factor que influya en el consumo. Hemos tenido suerte, puesto que tenemos el nuevo motor de DIG-T de 160 CV, un propulsor gasolina de cuatro cilindros de tan solo 1.300 centímetros cúbicos.

Alfredo Chana y Samuel Monge a punto de tomar la salida.

Samuel Monge y Alfredo Chana  a punto de tomar la salida.

Está turboalimentado, por lo que esto ayuda a compensar el bajo par que normalmente tienen los motores gasolina. En una competición de estas características lo más recomendable es llevar el motor lo más bajo de vueltas posible para reducir el consumo.

Con este estilo de conducción lo más recomendable es disponer de más par y menos potencia, un esquema que se asocia mejor a los motores diésel y no a los gasolina.

Además, tenemos cambio manual de seis velocidades, es menos cómodo, pero nos ayudará a aprovechar mejor el freno motor.

En las bajadas es mejor mantener una marcha engranada en vez de poner punto muerto, puesto que de esta manera las ruedas mueven el motor, y este no tiene que inyectar gasolina para mantenerse en funcionamiento.

La salida

Esto parece una auténtica etapa del Mundial de Rallyes, estamos bajo un arco hinchable que tiene impresos los logos de todos los patrocinadores de la prueba. A nuestra derecha hay un cronómetro que nos indica los segundos que quedan para salir.

Este año la organización y el control de tiempos corre a cargo del Automóvil Club de Vizcaya, una asociación de aficionados al motor que ha organizado pruebas incluso para la Federación Internacional de Automovilismo.

Momento de la salida con el cronómetro regresivo a la vista.

Momento de la salida con el cronómetro regresivo a la vista.

Nos entregan el ‘roadbook’ y el control de firmas, el primero nos indica la ruta a seguir, puesto que no podemos utilizar el GPS, es un mar de números, tiempos, indicaciones y advertencias, no me quiero ni imaginar cómo debe ser uno del Dakar…

El rutómetro es complicado de entender a veces, cualquier explicación se agradece.

El rutómetro es complicado de entender a veces, cualquier explicación se agradece.

El control de firmas es el documento que entregaremos a los comisarios cada vez que pasemos por un ‘check point’ en el se indica el tiempo exacto en el que tenemos que llegar al siguiente punto, si llegamos antes o después penalizaremos.

Empieza conduciendo Alfredo, así que no nos queda otra que concentrarnos en la cuenta atrás, el roadbook y por supuesto el consumo, puede parecer fácil, pero aseguro que no lo es. 5, 4, 3, 2, 1 y estamos en la carretera, esto comienza.

Las etapas

En total hay 4 etapas de competición, cada una dura algo menos de dos horas. En todas hay cambio de conductor, así se aseguran de que ambos participantes recorran el mismo número de kilómetros y por tanto se combinen los estilos de conducción y los consumos.

Son en total 500 kilómetros de prueba, se dividen en dos días teniendo el Parador de La granja de San Ildefonso como lugar de descanso entre la primera y la segunda jornada. Para llegar allí se ha preparado una ruta de todo menos recta, llena de subidas, bajadas y curvas, en alguna ocasión tenemos la sensación de acabar justo donde empezamos.

En algunos momentos los participantes deben adelantarse entre sí para llegar a tiempo al punto de control.

En algunos momentos los participantes deben adelantarse entre sí para llegar a tiempo al punto de control.

Lo más difícil es sin duda superar un puerto de montaña y hemos afrontado ni más ni menos que seis, Canencia, Cotos, Navacerrada, La Cruz Verde y Navafría. Como el consumo es lo más importante en las subidas reducimos drásticamente la velocidad, y aun así las cifras se disparan.

En las bajadas toca recuperar, sobre todo tiempo, ya que durante la etapa se dan puntos de referencia con un tiempo asociado, si vas por detrás sabes que tienes que acelerar, con el incremento de consumo que ello conlleva.

La mayor parte del tiempo conducimos por carreteras secundarias con muchos cambios de nivel.

La mayor parte del tiempo conducimos por carreteras secundarias con muchos cambios de nivel.

Así nos vemos enfrentándonos a rampas considerables y giros cerrados dignos de La Vuelta ciclista con un SUV y a un ritmo bastante alegre. Por suerte, nuestro Nissan Qashqai demuestra que es uno de los mejores dinámicamente en su segmento. En la última actualización el tren delantero recibió varias modificaciones, y se nota.

Además, la electrónica consigue corregir nuestros errores y cuando detecta que entramos con mucho entusiasmo a una curva frena las ruedas interiores, de esta manera la adherencia se restablece y redondeamos los giros sin esfuerzo.

Al bajar los puertos hay que aprovechar la inercia para reducir el consumo.

Al bajar los puertos hay que aprovechar la inercia para reducir el consumo.

Nuestra media de consumo se establece en unos 5,9 litros cada cien kilómetros, es casi un litro y medio menos de la cifra que la organización nos ha dado como consumo homologado 7,3 l/100 km.

Al atravesar pueblos es fácil perderse, lo que conlleva una penalización.

Atravesando pueblos es fácil perderse, lo que conlleva una penalización.

Recordemos que hablamos de un SUV, gasolina y además con una potencia notable.

Así entre cambios de conductor y mucho calor para ahorrar y no poner el aire acondicionado, conseguimos llegar a la meta sin percances, pero teniendo mil anécdotas curiosas y sacando en claro una conclusión.

Nuestro estilo de conducción marca profundamente el consumo del coche, si nos mentalizamos y viajamos de una manera más relajada podemos obtener un ahorro muy significativo, algo que no solo influye en nuestra economía, si no también en el medio ambiente.

Repostaje final y ganadores

Nuestro desafío termina en una estación de servicio de la madrileña M-50. Aquí los comisarios rellenan nuestro depósito hasta el borde, literalmente, para saber cuanto combustible hemos quemado y calcular así cual ha sido nuestro consumo medio.

En aproximadamente 500 kilómetros de pura carretera de montaña nuestro Nissan Qashqai ha consumido 29 litros, esto equivale aproximadamente a 5,8 l / 100 km un resultado en mi opinión bastante satisfactorio, pero no lo suficientemente bueno para ganar.

Dos comisarios llenan el depósito hasta el borde.

Dos comisarios llenan el depósito hasta el borde.

En nuestra categoría, la de todocaminos, se alzó con la victoria el equipo de Isidro Salas y Luis Miguel González a bordo de un Opel Grandland X, ya que consiguieron rebajar el consumo un 25,08%.

Compitieron además vehículos eléctricos e híbridos, ganando un Hyundai Kona EV y un Honda CR-V respectivamente. El Hyundai Kona a pesar de ganar incrementó su consumo homologado en un 3%.

El Ford Focus fue el ganador absoluto con un ahorro del 34%.

El Ford Focus fue el ganador absoluto con un ahorro del 34%.

El ganador absoluto fue el Ford Focus con Javier Llorente de Motor1 e Iván Llorente a los mandos, consiguieron reducir el consumo un sorprendente 34.01%. Evidentemente también se alzó con la victoria en la categoría de turismos.

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