¿Conoces las pruebas extremas que ha tenido que superar tu coche?

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Con el calor es más fácil detectar olores. Por ello en Seat calientan elementos como el volante a 60 grados para que un experto lo ‘huela’ después.
Con el calor es más fácil detectar olores. Por ello en Seat calientan elementos como el volante a 60 grados para que un experto lo ‘huela’ después.

El desarrollo de un coche es un proceso laborioso y en el que hay que invertir mucho dinero detrás. Los fabricantes de automóviles no sólo lo saben sino que, además, conocen todos los procesos que se necesitan para que un coche pueda llegar a un concesionario.

Sin embargo, es más que probable, que el usuario que se pone al volante no conozca todas las condiciones extremas por las que los prototipos tienen que pasar antes de llegar a la producción.

Entre otras cosas porque un coche tiene que ser igualmente válido en el punto habitado del planeta considerado como el más frío, que es Oymyakon, en Siberia, donde se suelen registrar 50 grados negativos. Como también en la zona más cálida del planeta, Aziziya, en Libia, con máximas de 57 grados.

Por todo ello, Seat nos da a conocer algunas de las pruebas más extremas que realizan a sus coches antes de lanzarlos al mercado. Y en este sentido, precisamente, la marca española sabe mucho puesto que en cuestión de tres años Seat habrá lanzado el Ateca, Ibiza, Arona y Tarraco.
A continuación detallamos algunas de las pruebas que Seat somete a sus nuevos modelos:

Motores a 910 grados, al rojo vivo

Seat afirma que esta es la es la temperatura que alcanzan los motores durante los ensayos, de 12 horas, previos a su fabricación. Se revolucionan hasta las 6.500 rpm para simular su vida útil en todo tipo de circunstancias. El objetivo es certificar la máxima potencia controlando el consumo y las emisiones.

Fundir el aluminio

Para producir algunas piezas, como por ejemplo la fabricación de cambios de marchas, es necesario fundir alrededor de 15.000 toneladas de aluminio a 700 grados. Una vez fabricados, pueden pasar hasta 14 horas en un horno a 900 grados. Con ello se consigue multiplicar su durabilidad por 5.000.
De 40 grados bajo cero a 110 grados positivos

Seat cuenta con una cámara climática en el Centro Técnico en la que se recrea del frío ártico a los 45 grados del desierto. Aquí es donde salpicaderos, asientos y volantes, entre otras partes del coche, se ponen a prueba.

En el Ártico y en el desierto

Una vez desarrollado en la cámara climática, toca salir al exterior. De ahí que los prototipos también se testan en un punto cercano al Círculo Polar Ártico. En este lugar se someten a más de 60 análisis, 30.000 kilómetros a 35 grados negativos y un lago helado como pista de circulación. En el otro extremo del planeta, en una zona desértica, a 45 grados centígrados, se realizan pruebas de tracción, de aspiración de polvo y de circulación por gravilla.

Análisis exhaustivo

Una forma de lograr el mayor confort posible es que el conductor o acompañante logren un confort climático sobresaliente. Y en este sentido, un usuario cuando entra en un coche y el asiento está frío pero es calefactable, este asiento tarda 15 minutos en ponerse a 40 grados. Sin embargo, ¿ese calor es uniforme? Pues bien, para averiguarlo Seat coloca el vehículo en una cámara a -20 grados y analiza la temperatura del asiento con una cámara termográfica.

Los olores de los materiales a 60 grados

Es otro de los aspectos que también cuidan mucho los fabricantes. Y este no es otro que los olores de los materiales, ya que con el calor es más fácil diferenciarlos. Por ello un equipo de especialistas del departamento de calidad de Seat, calienta el coche por encima de 60 grados para, luego, entrar dentro de él y comprobar cómo huelen los distintos materiales. El objetivo es detectar posibles olores que puedan llegar a resultar desagradables.

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