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Prueba del Subaru WRX STI 2018 2.5i 300 CV Rally Edition: el heredero

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Subaru WRX STI 2018 2.5i 300 CV.
Subaru WRX STI 2018 2.5i 300 CV.

Las siglas STI responden a ‘Subaru Tecnica International’. Este es el departamento deportivo de la marca japonesa Subaru, que está detrás de la creación de uno de los coches más conocidos en el WRC. Desde 1992 hasta 1997 el Subaru Impreza STI reinó en el mundial de Rallyes, consiguiendo tres títulos mundiales y otros tantos del mundial de constructores. Algunos pilotos como Collin McRae, Petter Solberg o Carlos Sainz se han puesto a los mandos de distintas generaciones del modelo.

La línea comercial del Subaru Impreza cuenta también con una larga historia, plagada de cambios a lo largo de sus cuatro generaciones. En la actualidad el Subaru Impreza dista bastante del modelo original, lo que ha supuesto el enfado comprensible de numerosos seguidores de la marca.

Sin embargo, todavía hay esperanza. En 2015 nacía el Subaru WRX, heredero directo de los famosos prototipos de rallyes. A España sólo llegaría su versión más radical, con 300 CV y tracción total permanente el WRX STI suponía una digna continuación para el apellido Impreza.

Hoy tenemos la suerte de probar la última actualización de este modelo, el Subaru WRX STI 2018. Las cifras siguen siendo las mismas, motor 2.5 litros bóxer de 300 CV, 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, cambio manual de seis velocidades… En el interior recibe modificaciones y nuevos sistemas de seguridad, todo por un precio de 46.900 €.

Lo bueno empieza desde fuera

El Subaru WRX STI mide 4,59 metros de largo y 1,79 de ancho. De esta manera es algo más grande que sus rivales más directos, el Volkswagen Golf R por ejemplo mide 4,26 m, el Hyundai i30 N 4,33 m y el Ford Focus RS 4,39 m. Podríamos decir entonces que supera ligeramente las medidas del compacto deportivo ‘tradicional’.

Sin embargo, no está solo en el mercado, hay otro modelo, también japonés, que tiene un carácter muy parecido. Efectivamente hablamos del Honda Civic Type R, con 4,55 metros de largo y una potencia muy similar ambos coches comparten el concepto de interior espacioso y comportamiento deportivo.

La primera impresión que causa el WRX STI no deja a nadie indiferente. El alerón es el elemento que fija la mirada, después de este primer impacto podemos apreciar otros detalles que adelantan de lo que es capaz este coche. Las pinzas de freno son de un amarillo casi fluorescente y las llantas de 19” acabadas en negro le sientan de cine. Quien quiera rebajar un poco esta primera impresión casi amenazante, puede optar por la línea de equipamiento Comfort Edition, que suprime el gran spoiler trasero. En mi caso esta opción estaría totalmente descartada, el alerón es muy llamativo, quizás demasiado grande, inútil, todo lo que queráis, pero al mirar por el espejo interior y verlo reflejado te recuerda el calibre del coche que tienes entre manos.

Su función aerodinámica puede ser más cuestionable, pero el impacto visual está garantizado.

Su función aerodinámica puede ser más cuestionable, pero el impacto visual está garantizado.

Las apariencias continúan en el frontal, ángulos afilados en el spoiler delantero, grandes entradas de aire, y por si fuera poco una gran toma en el capó para aportar aire fresco al bóxer de 300 CV. Sobre el capó se definen varias líneas de ‘nervios’, los pasos de rueda están bien marcados y ensanchados, todo para dotar al WRX STI de garra y carácter.

En el paragolpes trasero más de lo mismo. Las cuatro salidas de escape están separadas por una gran pieza negra que simula un difusor, la colocación de la luz trasera antiniebla me parece sublime, al más puro estilo F1.

Tampoco nos olvidemos de la omnipresencia de los logos de STI, en la calandra, pinzas de los frenos, tapas de las llantas, intermitentes, portón trasero…

Toda esta presentación se culmina con el color WR Blue Pearl, cuesta 550€, pero me parece un complemento perfecto que recuerda claramente a aquellos Subaru que dominaron el WRC varias temporadas.

Interior muy civilizado

Al entrar en el WRX STI te das cuenta de que vas a conducir relativamente cerca del suelo, no es una posición forzada y en mi opinión consigue un buen equilibrio entre salir y entrar con facilidad del coche y ‘sentirlo’ en las curvas. Los ajustes de asiento son eléctricos y permiten encontrar una posición cómoda rápidamente, el volante también se regula en altura y profundidad.

La tapicería es agradable, con una mezcla de cuero y alcantara de lo más satisfactoria. Incluye elementos rojos y en los reposacabezas está grabado, otra vez, el emblema STI, no te cansarás de esas siglas, te lo aseguro.

En mi opinión los elementos rojos de los asientos resultan demasiado, eso sí, el cinturón está confeccionado en esta tonalidad también, y me encanta, toque notable de deportividad, pero que no llega a sobrecargar.

La instrumentación es analógica, con una pequeña pantalla entre ambos relojes que hace las funciones de ordenador de a bordo. El velocímetro podría tener números algo más grandes para ser más claro, en este coche hay que prestar especial atención a la velocidad. Podemos configurar el display central para que muestre los km/h, lo que subsana parcialmente el inconveniente.

A nivel general el interior del WRX STI es muy correcto.

A nivel general el interior del WRX STI es muy correcto.

En la consola central nos encontramos con una pantalla táctil de 6”, la definición es buena y no se aprecian reflejos excesivos, pero a nivel de interfaz y gráficos se queda algo por detrás de la competencia europea, una pena que en este restyling el WRX STI no adquiera la pantalla que incorpora el XV o el nuevo Impreza.

Encima de esa pantalla principal aparece otro panel que corona la consola. Tiene un nivel de definición muy bueno y una disposición perfecta. Podemos seleccionar la información que muestra, consumos, información del equipo multimedia, temperaturas, disposición de la tracción e incluso la presión de soplado del sobrealimentador.

Las calidades en general son buenas, aunque hay algunos plásticos demasiado duros. Los mandos de la climatización siguen siendo físicos (como tiene que ser), lo que hace que sean fácilmente manejables.

Las plazas traseras son realmente amplias, con espacio suficiente para piernas y cabeza, el acceso es cómodo, aunque hay que tener cuidado con la cabeza al entrar y salir. Cuentan con un reposabrazos incorporado en el respaldo del asiento central. También cuentan con toques rojos en la tapicería, demasiado ‘racing’ para mí.

La hora de la verdad

Vamos con lo que importa, porque esta es una de esas pruebas en las que el apartado del comportamiento es el que más interesa de lejos. Como en cualquier coche lo primero es accionar el arranque. Pisamos el embrague, accionamos el pulsador y llega el sonido, es de esos que te provoca una mezcla de agrado y preocupación por lo que se te viene encima. Esta sensación se multiplica si el primer encendido se realiza en un garaje, como fue mi caso, al salir a la calle la cosa cambia.

Debo explicarme con cuidado, porque si no estaré faltando a mis propias sensaciones. No es que el Subaru WRX STI suene mal o poco, nada de eso. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a un coche de este tipo nos esperamos un rugido considerable, y que vaya a más cuando subimos las revoluciones, este Subaru hace lo propio, pero siempre tenemos la sensación de que falta un pasito más, y por qué no, un par de petardeos también. Si lo que se quiere es silenciar el coche puntualmente, siempre se puede colocar un escape variable que se abra más o menos a gusto del conductor. Aun así insisto, el WRX STI suena, y mucho, gira las cabezas sin esfuerzo, así que si eso es lo que buscas puedes seguir leyendo igualmente ilusionado.

Al iniciar la marcha nos damos cuenta de que este coche está diseñado para ir a buen ritmo, el embrague tiene un punto difícil de coger, que nos dejará en evidencia más de una vez, sí se me ha calado, sobre todo al maniobrar marcha atrás. La primera no supone tantos problemas, excepto cuando hay pendiente, nada que no se pueda solventar con práctica.

Otro elemento que nos indica el coche al que nos enfrentamos es la suspensión. Es dura, aunque casi sería peor que no lo fuera. Lo que podría resultar una solución perfecta sería una suspensión variable, que alterase la firmeza, porque en ciudad debemos tomar con mucha calma los badenes, sortear baches tampoco está de más.

El tacto de la dirección es ideal, así como el grosor y el diámetro del volante, el coche sigue con precisión nuestros deseos, y eso que todavía no hemos salido de la ciudad. Por eso tenemos seleccionado el modo ‘inteligent’ que suaviza considerablemente las reacciones del acelerador.

Aunque estemos en ciudad no debemos dormirnos lo más mínimo, si las revoluciones caen demasiado nos encontraremos sin apenas respuesta, no es raro tener que bajar a primera en más de una calle estrecha.

El emblema STI está omnipresente.

El emblema STI está omnipresente.

Al salir a carretera el cuerpo pide fiesta, y el Subaru WRX STI también. El selector de modos es una rueda ubicada al lado del freno de mano, hay tres modos, intelligent, sport y sport sharp. Actúan sobre el acelerador y la dirección, empecemos directamente con el sport sharp, demasiado nos hemos contenido ya.

Al seleccionarlo la pantalla a color de la instrumentación muestra un pequeño gráfico, que parece indicar la respuesta del acelerador. La dirección se hace más firme y se nota en su tacto que es hidráulica, describe con gran precisión lo que ocurre entre el neumático y la carretera.

Al pisar a fondo nos encontramos con una respuesta que no es demasiado contundente, sorprendido miras el tacómetro, entonces es cuando te das cuenta de que te encuentras por debajo de las 3.500 rpm. Y es que, amigo lector, este modelo de coche está en peligro de extinción, es fiel al modelo clásico, cuanto más alta esté la aguja de las revoluciones, mejor.

Al superar este umbral de régimen nos enfrentamos a una patada literal, que hace que instintivamente nos agarremos al volante. Ahí llega el punto en el que el trabajo psicológico es imprescindible para conseguir mantener el pie a tabla, nos enfrentamos a la clásica contradicción en la que el corazón dice sí, pero el cerebro -y los radares- dicen que no.

El resultado de este enfrentamiento no necesita ser narrado, sólo hay una opción posible si se es un amante de las cuatro ruedas. Las revoluciones siguen subiendo y el bóxer de 2.5 litros y cuatro cilindros aguanta perfectamente la estirada. Cinco mil, seis mil y siete mil, aquí aparece una lucecita roja que te pide, educadamente, que pases a la siguiente marcha, pero no hay limitador electrónico que obligue a ello. La sensación de llegar al corte se la dejamos a quien sea dueño, nosotros somos simples testigos puntuales.

Los recorridos entre las marchas son cortos, precisos y duros. O lo que es lo mismo, el cambio manual es una delicia, que acompaña totalmente al carácter deportivo del coche, también puede suplir perfectamente una buena sesión de gimnasio, todo sea dicho.

La tracción total simétrica hace un trabajo de ensueño, contamos con tres diferenciales mecánicos, autoblocantes el delantero y el trasero. El central se puede bloquear si el conductor lo desea, para conseguir así un reparto de la potencia totalmente equitativo entre ambos ejes: 50:50. La disposición predeterminada es de 41:59, pero contamos con seis niveles distintos para volcar más potencia en un eje u otro. Hay también un programa automático -el más recomendable en vía pública- que reparte automáticamente el par, incluso se puede ajustar el eje preferente en función del estado del firme.

Como ya hemos comentado la suspensión y la dirección hacen un trabajo formidable en este escenario. Las curvas se enlazan fácilmente y la carrocería no se balancea lo más mínimo. El sistema de tracción cuida de nosotros, independientemente de si el suelo está mojado o no, es increíble lo que agarra este Subaru.

Los frenos firmados por Brembo son incansables, los mejores aliados cuando el Subaru se embala.

Los frenos firmados por Brembo son incansables, los mejores aliados cuando el Subaru se embala.

Es difícil, pero si hacemos que el WRX STI pierda algo de tracción tenemos un control de tracción y estabilidad que no resulta intrusivo. Sin embargo, antes de que actúe este sistema, el diferencial autoblocante trasero corregirá nuestro error sin problema. Si todavía queremos ir más allá contamos con un modo ‘track’ para el ESP, que aumenta el margen de actuación y permite derrapar, probarlo fuera de un circuito requiere una habilidad muy poco común y que yo, evidentemente, no tengo.

La sensación que tenemos es clara. Los límites de este coche están muy lejos, alcanzarlos fuera de un circuito es demasiado arriesgado. Incluso dentro de un trazado debe ser difícil desbocar este WRX STI. Esto no quiere decir ni mucho menos que sea un coche fácil de conducir, no conviene confiarse en ningún momento, es duro y exigente, pero a cambio ofrece un nivel de respuesta muy difícil de encontrar en coches de este rango de precio.

Y ojo, en esta prueba sólo estamos hablando de asfalto, no me quiero ni imaginar de lo que es capaz este modelo en otras superficies, espero tener algún día la oportunidad de relatarlo.

Conclusión

Hacemos un alto en la ruta y mi cuerpo lo agradece, hay una sensación rara, parece que me faltan fuerzas, debe ser por la tensión. Y es que así defino la experiencia, tensa, no porque el coche se muestre inseguro, más bien todo lo contrario. Pero al contar con una cifra tan considerable bajo el acelerador nos damos cuenta de cómo se pueden acortar las rectas entre curvas, este coche no se parece en nada al utilitario que cogemos día a día para ir a trabajar.

Esto tiene innumerables ventajas, pero también algún que otro inconveniente. Ya hemos hablado de la incomodidad en trayectos urbanos, también de las miradas que atrae -en ocasiones no es lo más deseable-, pero sobre todo hay un gran factor que a mí me haría replantearme la compra de esta máquina.

Como podrás imaginarte estoy hablando del consumo, y es que por si fuera poco el Subaru WRX STI sólo utiliza gasolina de 98 octanos… Incluso a ritmos pausados en autovía rondaremos los 10 l/100 km, si nos esforzamos podremos bajar a 9, pero nada más. En ciudad mejor no mirar la media, y si empezamos a correr se abre una opción automáticamente para pedir un crédito bancario. Lo último es broma, pero… ¿a que no sería mala idea?

El Subaru WRS STI es uno de esos coches a los que cuesta decir adiós...

El Subaru WRS STI es uno de esos coches a los que cuesta decir adiós…

Tonterías aparte este WRX STI es un coche para aquellos que prefieren los hechos a las palabras. Hay coches con una imagen deportiva y siglas respetables, pero que no acaban de apostar firmemente por la deportividad. En este Subaru la comodidad se queda en un plano secundario, prefiere una buena carretera de curvas antes que un acelerón en un semáforo. Es un coche para amantes del automóvil, en especial de los rallyes, que estén dispuestos a sacrificar algunas cosas a cambio de llevarse una alegría tras otra en cuanto llega el fin de semana, a mí desde luego me ha convencido.

Valoración

Diseño: 9
Espacio interior y maletero: 8
Motor, cambio y prestaciones: 9
Confort y terminación: 7.8
Equipamiento en seguridad y tecnología: 7.8
Diversión al volante: 9
Precio: 7.8

Puntuación final: 8.34

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