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Probamos el nuevo Renault Mégane R.S., un compacto de 280 CV con dirección en las ruedas traseras

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Así es el Renault Megane R.S.
Así es el Renault Megane R.S.

El Renault Megane R.S es el compacto más deportivo de la marca francesa, con 280 CV y tracción delantera ofrece unas prestaciones muy notables que se resumen en una cifra: de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos. 

Además tiene varios ‘ases’ mecánicos guardados en la manga, como un eje trasero direccional, que le permiten diferenciarse de sus principales rivales, como el Volkswagen Golf R, el Honda Civic Type R o el Hyundai i30 N.

Por precio es uno de los compactos deportivos más interesantes, la unidad de prueba con cambio automático y chasis ‘Sport’ tiene un precio de 36.000€, aunque si optamos por el cambio manual la suma baja otros 2.000€.

Son precios muy similares a otro modelo económico, el i30 N de 275 CV. El duelo está servido.

Diseño diferenciado y notorio

El Mégane R.S se distingue del modelo normal en varios puntos, aunque el más evidente es el color que incorpora nuestra unidad, se llama Orange Tonic. Le sienta realmente bien y cumple sobradamente con su acometido, llamar la atención.

Las llantas son de 19 pulgadas y al estar pintadas en negro combinan con los retrovisores, y contrastan claramente con la carrocería. Las pinzas de freno están pintadas en gris y firmadas por Brembo, en la versión ‘Cup’, la más radical de la gama, las pinzas están teñidas de rojo.

Son varios los detalles que delatan al Megane R.S.

Son varios los detalles que delatan al Mégane R.S.

Los paragolpes, tanto el delantero como el trasero, ganan en volumen y aportan músculo al conjunto. Además incorporan pasos de aire para mejorar la aerodinámica del vehículo.

Por último los faros diurnos delanteros se incorporan en la parte baja del frontal y su disposición compone el logotipo de Renault Sport, el departamento deportivo de la marca francesa.

Interior R.S

Por dentro el Mégane R.S mantiene los detalles que le desmarcan desde el exterior. Elementos en rojo y algún que otro emblema de R.S. Sin embargo, el elemento que más llama la atención son los asientos de tipo ‘bucket’, que recogen a la perfección y además son cómodos.

El volante tiene un acabado muy agradable, con partes en ‘alcantara’ y otras en piel sintética. En lo alto de la circunferencia encontramos un marcador rojo como el de los coches de competición, que nos indica la posición central.

El volante es uno de los elementos más destacados del interior.

El volante es uno de los elementos más destacados del interior.

El resto de elementos del interior son similares a los de un Mégane normal, aunque encontramos un pulsador dedicado para activar los diferentes modos de conducción deportiva.

La pantalla de infoentretenimiento se orienta de manera vertical, es cómoda, pero la disposición es poco tradicional. Los menús son algo simples, pero en esta versión R.S se incorpora un menú dedicado a telemetrías y diversas informaciones sobre los elementos mecánicos.

Telemetrías en la pantalla central.

Telemetrías en la pantalla central.

Las plazas traseras son también cómodas, el espacio es abundante en todo el interior, es uno de los mejores puntos del Renault Mégane. El maletero ofrece también una cifra de almacenamiento correcto, con 384 litros de volumen.

300 CV y cambio automático de doble embrague

El Mégane R.S está propulsado por un motor de cuatro cilindros y 1,8 litros de cilindrada, que produce una potencia total de 280 CV y un par motor de 390 Nm. Está turboalimentado, por lo que consigue entregar un buen empuje desde las 2.500 Rpm. Es el mismo propulsor del Alpine A110.

Con este motor la aceleración de 0 a 100 km/h es de 5,8 segundos, una cifra bastante similar a la de sus rivales, aunque modelos como el Subaru WRX STI rebajan la cifra unas décimas, gracias sobre todo a la tracción total. Su velocidad máxima es de 250 km/h.

Los asientos delanteros adelantan las capacidades del Megane R.S.

Los asientos delanteros adelantan las capacidades del Mégane R.S.

El punto positivo del Mégane R.S es que cuenta con un sistema ‘Launch control’ que permite elevar las revoluciones del motor en parado como si tuviéramos embrague de pedal, aunque la caja de cambios sea automática. El sistema se activa accionando las dos levas de cambio simultáneamente.

El sistema de cambio es uno automático de doble embrague, aunque también se puede configurar el coche con una caja manual. Sin embargo, no hemos echado de menos el cambio manual, aunque es cierto que es la transmisión más acorde a este tipo de coche.

El cambio EDC cuenta con 6 relaciones, funciona de manera suave cuando tenemos el modo ‘Confort’ seleccionado, pero puede afilar sus reacciones en los modos ‘Sport’ y ‘Race’. Durante toda la prueba utilicé el cambio en modo manual, ya que las levas tienen un buen tamaño, y la caja responde de manera rápida, tanto al subir como al bajar marchas.

El sistema '4 control' aporta una efectividad tremenda.

El sistema ‘4 control’ aporta una efectividad tremenda.

El sonido del escape es muy agradable, y varía de intensidad en función del modo de conducción que tengamos seleccionado. En los cambios escuchamos incluso pequeños petardeos en el modo ‘Race’, lo mismo pasa al levantar el acelerador desde altas revoluciones.

El punto negativo de este motor es el esperado, su consumo es algo elevado. Lo normal es moverse en torno a los 9 litros cada 100 kilómetros, algo que tampoco es descabellado teniendo en cuenta las prestaciones.

Paso por curva superior

En lo que a comportamiento se refiere este Mégane R.S se diferencia de los demás compactos GTI por un elemento importante, el eje trasero direccional. Ninguno de sus competidores directos ofrece esta opción, por lo que es un buen elemento para desmarcarse.

Este sistema se denomina ‘4 control’ y seguro que a los seguidores de la marca francesa les resulta familiar. Lo estrenaba el Laguna en el año 2008 y desde entonces han sido varios los modelos de la marca que lo equipan.

En el caso del Mégane R.S el eje trasero direccional busca mejorar el comportamiento en curva, en función de la velocidad las ruedas traseras giran en un sentido u otro. Para reducir el ángulo de giro o aportar estabilidad y precisión en la trazada.

El escape aporta un sonido muy deportivo, además recuerda a un coche de competición.

El escape aporta un sonido muy deportivo, además recuerda a un coche de competición.

Cuando circulamos por debajo de 60 Km/h las ruedas traseras giran al contrario de las delanteras, a más velocidad el eje trasero se hace solidario con el delantero. Sin embargo, en el modo ‘Race’ el comportamiento cambia, hasta los 100 km/h no se produce el cambio en el giro.

Todos estos datos técnicos poco importan a la hora de conducir. Así que resumiré diciendo que sí, se nota y mucho que el eje trasero es direccional. El coche entra muy rápido en las curvas y al realizar cambios de dirección rápidos las reacciones son nobles y fáciles de controlar.

Debemos recordar que nuestra unidad de prueba es la versión ‘Sport’, por lo que la más radical ‘Cup’ debería ofrecer un comportamiento todavía más preciso, ya que cuenta con un chasis más rígido y una suspensión rebajada y más firme.

Es cierto que gracias al sistema ‘4 control’ el Mégane R.S gana enteros en agilidad, pero a cambio perdemos algo de esencia en la conducción, puesto que tomar curvas a alta velocidad se hace con una facilidad pasmosa, algo que no acabará de contentar a todos los conductores.

Las plazas traseras también ofrecen buenas cotas, practicidad y deportividad combinadas.

Las plazas traseras también ofrecen buenas cotas, practicidad y deportividad combinadas.

La motricidad mejoraría todavía más en el caso de incorporar un diferencial delantero autoblocante, que limitara las pérdidas de tracción que ocasionalmente podemos experimentar, aunque no es nada recurrente. La versión ‘cup’ con cambio manual sí ofrece este elemento mecánico.

La suspensión tiene un tarado bastante firme, lo que evita balanceos de la carrocería. Además cuenta con un sistema de topes hidráulicos que deriva de los coches de rallye. Si el amortiguador se comprime hasta el límite, cuenta con un tope hidráulico, lo que impide golpes secos y aporta un mejor confort de marcha.

En ciudad no es un coche incómodo, pero tendremos que tener cuidado con los baches y badenes. En carretera muestra su mejor cara, el Mégane R.S permite hacer viajes largos con un nivel de comodidad bastante elevado.

Conclusión

Es una alegría saber que todavía quedan coches que transmiten sensaciones. Eso es el Mégane R.S, un coche divertido y a la vez práctico que nos permite disfrutar en un circuito el fin de semana e ir a trabajar los lunes.

Por dentro es confortable, pero nos recuerda cada vez que entramos que tiene 280 CV bajo el capó. Lo hace con sus magníficos asientos bucket o el volante terminado en alcantara, elementos que no impiden hacer viajes largos cómodamente.

Uno de los mejores compactos deportivos del mercado, y también uno de los más baratos...

Uno de los mejores compactos deportivos del mercado, y también uno de los más baratos…

El único inconveniente de este Mégane R.S es el consumo, algunos rivales con cifras similares de potencia consiguen medias algo más bajas. Además un depósito de 50 litros limita ligeramente la autonomía.

Lo bueno es que nos olvidamos rápidamente del consumo cada vez que arrancamos, el sonido del escape está muy bien conseguido, de verdad. A esto hay que sumarle otro pequeño detalle, tenemos un coche cercano a los 300 CV por poco más de 35.000€, creo que es para pensárselo muy seriamente…

Valoración

Diseño:8.3
Espacio interior y maletero: 7.8
Motor, cambio y prestaciones: 9
Confort y terminación:8.2
Equipamiento en seguridad y tecnología: 7.9
Diversión al volante:9
Precio: 8.4

Puntuación final: 8.37

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