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Probamos el Mazda CX-3 2.0 Skyactiv-G 150 CV: confort y estilo por encima de todo

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Así es el Mazda CX-3 2018.
Así es el Mazda CX-3 2018.

El Mazda CX-3 es el SUV-B de la marca japonesa, hoy lo probamos con el motor 2.0 Skyactiv-G de 150 CV y tracción 4×4. Nuestra unidad equipa el cambio automático de seis velocidades y convertidor de par. El nivel de acabado elegido es el tope de gama, denominado Zenit White. Este conjunto tiene un precio de 30.000€, sin embargo, el precio de partida del Mazda CX-3 es de 21.295€.

El CX-3 compite en uno de los segmentos más disputados del mercado, así se enfrenta a modelos como el Opel Mokka X, el Renault Captur, el Seat Arona, el Volkswagen T-Roc o el Fiat 500X.
Frente a estos modelos el Mazda ofrece un diseño muy bien diferenciado y una sensación general de mayor refinamiento, sin llegar a los estándares de modelos premium. Sorprende el buen funcionamiento de la suspensión, que proporciona un confort de marcha muy elevado para el tamaño reducido del coche.

La buena presencia del CX-3 es uno de sus mejores argumentos de compra.

La buena presencia del CX-3 es uno de sus mejores argumentos de compra.

Además, ofrece otra particularidad en el segmento SUV-B, la posibilidad de incorporar tracción 4×4, algo que permite circular con mayor seguridad y eficacia en superficies con poca adherencia.

Si tenemos en cuenta la tracción total como factor diferencial, observamos que los competidores directos del Mazda CX-3 son el Opel Mokka X, el Hyundai Kona, el Suzuki Vitara y el Jeep Renegade.

De estos modelos, solo el Suzuki Vitara ofrece un precio de entrada más bajo a modelos 4×4, 22.379€ por los 26.380 del CX-3. El resto de rivales se acercan peligrosamente a los 30.000€.

El Mazda Cx-3 se basa en la plataforma del Mazda 2, por lo que el tamaño de este pequeño SUV es similar al del utilitario. De largo alcanza los 4,27 metros, por lo que es un modelo realmente compacto. Este modelo es una actualización del modelo lanzado al mercado en 2015, presenta ligeros cambios estéticos y mecánicos.

Interior muy refinado

Cada vez que subimos al Mazda CX-3 nos sentimos arropados, los asientos de cuero blando resultan muy cómodos y al estar perforados permiten que nuestro cuerpo transpire de manera correcta.

Sin embargo, lo que más me ha agradado del habitáculo es la terminación del salpicadero y la consola central. Es cierto que en la parte más alta el plástico utilizado no es del todo blando, pero se ve compensado totalmente por la pieza textil acolchada y tapizada en alcantara que recorre toda la consola. Es el mismo material con el que se recubren los paneles superiores de las puertas.

las butacas son realmente cómodas, el color blanco combina muy bien con el resto de elementos.

las butacas son realmente cómodas, el color blanco combina muy bien con el resto de elementos.

El ajuste de los mandos es también muy bueno, además el mando de manejo del sistema de infoentretenimiento queda muy a mano ya que está al lado del pomo de cambio. El funcionamiento nos recuerda ligeramente al i-Drive de BMW, pero lo cierto es que cumple su función de manera correcta, aunque podría ser algo más intuitivo.

Lo que no acaba de encajar tan bien es la ubicación del panel del sistema multimedia. Es cierto que al estar ubicado en la parte más alta permite no retirar la vista de la carretera, pero su integración con el resto del salpicadero podría ser algo mejor.

El salpicadero es asimétrico, orientado claramente hacie el conductor.

El salpicadero es asimétrico, orientado claramente hacie el conductor.

También echamos en falta un par de pulgadas más, las 7” se quedan algo justas. Lo bueno es que la calidad del panel es buena y apenas encontramos reflejos. Cuando el coche está parado presenta funcionalidad táctil, al iniciar la marcha sólo podemos interactuar con el sistema a través del mando giratorio.

El tablero de instrumentos es igualmente claro, aunque no presenta ningún tipo de pantalla en color. También es curioso el hecho de contar sólo con tacómetro analógico, ya que la velocidad se muestra de manera digital. A partir del acabado Zenith contamos con head-up display es claro y resulta muy útil, puede mostrar las direcciones del navegador, la velocidad y el funcionamiento del control de crucero adaptativo.

Las plazas traseras ofrecen cotas correctas, la central es la que es más justa.

Las plazas traseras ofrecen cotas correctas, la central es la que es más justa.

Las plazas traseras son muy generosas en lo que a altura se refiere, el acceso es también cómodo gracias a este aspecto. El espacio para las piernas es correcto y la plaza central se queda algo justa para un adulto. Los acabados en esta fila de asientos son también buenos ya que nos encontramos con los mismos revestimientos acolchados en los paneles de las puertas.

El maletero ofrece 350 litros, cifra similar a la media del segmentos. Sin embargo, es cierto que la boca de carga se sitúa algo elevada.

En marcha

Como ya hemos comentado, este Mazda CX-3 es una actualización del modelo puesto a la venta en el año 2015. Uno de los cambios más destacados es la revisión de la suspensión, que ahora incorpora amortiguadores de mayor diámetro en el eje delantero y barras estabilizadoras más pequeñas.

El resultado final es positivo, el CX-3 es un coche que ofrece un aplomo y una comodidad superior a la de muchos rivales del segmento. El filtrado de las irregularidades es muy satisfactorio, tanto en ciudad como en carretera.

EL CX-3 se muestra asentado en cualquier circunstancia, especialmente en carretera.

El CX-3 se muestra asentado en cualquier circunstancia, especialmente en carretera.

Por suerte esta configuración más bien suave no repercute en el paso por curva, ya que la inclinación de la carrocería no es acusada, se puede circular a ritmos moderadamente elevados sin complicaciones. No es tan brillante el comportamiento cuando hacemos cambios de dirección bruscos, ahí la trasferencia de masas no está tan controlada, lo que puede provocar reacciones bruscas e inesperadas.

La dirección eléctrica tiene un tacto agradable en ciudad y una precisión muy correcta en carretera. Es fácil maniobrar a la vez que podemos circular a velocidades elevadas sin necesidad de hacer correcciones con el volante.

Los frenos responden bien, aunque en mi opinión el tacto del pedal es algo más duro de lo normal, la parte buena es que esto permite dosificar con mayor precisión la frenada.

Cuando sobrepasamos los 100 km/h la sonoridad en el habitáculo incrementa, principalmente debido al ruido aerodinámico, aunque también se cuela algo de ruido procedente del propulsor. Este es uno de los puntos que Mazda asegura haber mejorado en esta actualización.

Las suspensión del Mazda CX-3 tiene una buena puesta a punto, el eje trasero es algo menos noble.

Las suspensión del Mazda CX-3 tiene una buena puesta a punto, el eje trasero es algo menos noble.

Las ayudas a la conducción funcionan de manera correcta, sobre todo el control de crucero adaptativo, que detecta sin problemas el coche que nos precede. Echamos en falta la posibilidad de disponer también de asistencia de centrado de carril.

Las ópticas full-led también se incorporan de serie en el acabado Zenith, cuentan con un haz de luz muy potente y cambio automático de largas, sistema que funciona muy bien, atenuando las luces cuando se aproxima un coche en el sentido opuesto.

2.0 Skyactiv-G, mejor con caja manual

El motor 2.0 Skyactiv-G ofrece una potencia de 150 CV, lo hace sin recurrir a un turbocompresor, por lo que es de los pocos propulsores atmosféricos que se mantienen en el mercado.

El hecho de ser atmosférico implica que la entrega de par y potencia es distinta a la de un motor turbo, siendo la parte alta del cuentavueltas la más efectiva. De esta manera suele ser frecuente tener que recurrir al cambio para lograr el rango de revoluciones deseado.

El cambio automático de 7 velocidades que incorpora el CX-3 es bastante eficaz y sobre todo cómodo. Al contar con convertidor de par sus reacciones son suaves y agradables, sin embargo, no parece extraer todo la potencia de un motor que ya de por sí es suave y agradable.

El cambio automático cumple sobradamente y es muy cómodo, sin embargo la caja manual nos permitiría aprovechar mejor el motor.

El cambio automático cumple sobradamente y es muy cómodo, sin embargo la caja manual nos permitiría aprovechar mejor el motor.

Las cajas manuales de Mazda siempre se han caracterizado por tener un tacto excelente, por lo que en mi opinión un cambio de marchas tradicional es la opción más lógica para este modelo, algo que todavía se hará más evidente en el motor 1.5 Skyactiv-G de 120 CV.

En cuanto a consumos la cifra ronda los 8 litros cada cien kilómetros, si bien es cierto que podremos reducir la media hasta los 7 l/100 km si somos cuidadosos con el acelerador. Teniendo en cuenta el cubicaje del motor y la tracción integral del modelo la cifra obtenida es bastante correcta.

Conclusión

El Mazda CX-3 es un modelo que salió al mercado hace cuatro años, sin embargo, con esta revisión se mantiene totalmente actualizado y a la altura de sus rivales de segmento.
Sus principales armas son la comodidad y confort, dos conceptos que lleva hasta niveles muy altos, llegando incluso a acercarse a estándares de segmentos superiores. Su diseño exterior es otro argumento que justifica la compra del coche.

El motor 2.0 Skyactiv-G tiene unos consumos razonables pese a optar por una tecnología diferente a la de sus principales competidores, sin embargo, su cifra de potencia no se ve claramente justificada en la carretera, probablemente debido al cambio automático de convertidor de par.

El CX-3 es un SUV-B venido a más, sorprende su aplomo y su confort a bordo.

El CX-3 es un SUV-B venido a más, sorprende su aplomo y su confort a bordo.

El espacio interior es correcto, pero el maletero puede quedarse algo justo si lo comparamos con otros rivales, que ofrecen mayor espacio a un precio más bajo. La parte buena es que el equipamiento de serie de este CX-3 es bastante generoso y los acabados interiores están por encima de la media.

Valoración

Diseño: 8.5
Espacio interior y maletero: 7.5
Motor, cambio y prestaciones: 7
Confort y terminación: 8
Equipamiento en seguridad y tecnología: 7.8
Diversión al volante: 7.8
Precio: 7.7

Puntuación final: 7.75

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