Prueba Ford Kuga Vignale 2.0 TDCI 180 CV AWD Powershift: un SUV de acabado exclusivo ‘made in Spain’

Subscribirse
El Ford Kuga Vignale es un SUV que sorprende: tiene un tamaño grande un aspecto majestuoso.El Ford Kuga Vignale es un SUV que sorprende: tiene un tamaño grande un aspecto majestuoso.
El Ford Kuga Vignale es un SUV que sorprende: tiene un tamaño grande un aspecto majestuoso.

En el año 2015 Ford sorprendía con el lanzamiento de la gama Vignale. Se trataba de un acabado más alto que primeramente llegaba al Mondeo para después instalarse en el Edge y también en el Kuga, modelo que hoy aquí probamos.

La incorporación del acabado Vignale a la gama de Ford ha sido una buena estrategia para la firma del óvalo. Por un lado, Ford ha conseguido acercarse un poco más –y quizás arañar algún cliente- a las marcas premium. Asimismo, esta estrategia le ha permitido crecer en imagen de marca.

Con la introducción del acabado Vignale, Ford –que es una marca generalista- se acerca a las marcas premium.

Con la introducción del acabado Vignale, Ford –que es una marca generalista- se acerca a las marcas premium.

A todo ello hay que añadir que la demanda del acabado Vignale, según anuncia Ford, está siendo un éxito. Y esto es una buena noticia para la marca porque -al ser coches con un acabado más alto y más equipamiento- los Kuga Vignale dejan un margen más amplio de beneficio para la marca.

Fabricado en Valencia

Este Ford Kuga Vignale tiene, además, para España un significado especial. Entre otras cosas porque tanto el Kuga como el Kuga Vignale se fabrican en Almussafes, Valencia. Además, Ford confirmó en 2017 que la nueva generación del Kuga, que podría llegar entre 2019 y 2020, también se realizará en Valencia.

Pero volviendo al Kuga Vignale lo primero que tenemos que reconocer, nada más acercarnos a él, es que es un coche que impone, que llama la atención. En primer lugar, por su tamaño. No podemos olvidar, en este sentido, que con sus 4,53 metros de largo, es uno de los SUV de tamaño medio más grande de la categoría. Tan sólo le superan el Honda CR-V (4,60 metros), el Subaru Forester (4,59 metros) y el Mazda CX-5 (4,55 metros).

Una gran mayoría de los clientes que optan por un Kuga elige el acabado Vignale, lo que es una buena noticia para Ford.

Una gran mayoría de los clientes que optan por un Kuga elige el acabado Vignale, lo que es una buena noticia para Ford.

El resto, son todos más pequeños. Por ejemplo citamos al Volkswagen Tiguan (4,48 metros), Hyundai Tucson (4,47 metros) y al Opel Grandland X (4,47 metros), entre otros.
Junto a este gran tamaño, el Kuga Vignale también llama la atención por sus diferencias estéticas y de equipamiento respecto a los Kuga convencionales.

Por ejemplo, la parrilla, con un acabado en nido de abeja es espectacular; las llantas de 19 pulgadas y cinco radios dobles también impresionan –de serie son de 18 pulgadas, las de 19 pulgadas tienen un sobreprecio de 700 euros- y la zaga con los faros de led y la firma Vignale en el portón –eléctrico y con manos libres de serie- hacen que este Kuga tenga una apariencia especial.

Un interior amplio

Una vez dentro el Kuga Vignale sobresale por su amplio espacio interior. Por ejemplo, en este sentido, los pasajeros delanteros cuentan con una anchura de 143 centímetros para los hombros y una altura máxima de 99 centímetros. Ambas medidas son buenas y se sitúan en una punto intermedio de la categoría.

El gran tamaño del Ford Kuga Vignale se traduce en un amplio espacio interior.

El gran tamaño del Ford Kuga Vignale se traduce en un amplio espacio interior.

En las plazas traseras, tanto la anchura (138 centímetros) como la altura (96 centímetros) son más reducidas. Si bien ambas medidas son buenas, también es cierto que algunos de los rivales del Kuga Vignale ofrecen un habitáculo ligeramente más amplio.

Bien acabado

Continuando con el interior, el acabado es otro de los puntos fuertes del Kuga Vignale. Sobre todo en dos elementos clave. El primero de ellos son los asientos, que están terminados en una piel que tiene un tratamiento exquisito y un diseño hexagonal atractivo. Y el segundo porque todo lo relacionado con el panel de instrumentos, la consola y el salpicadero del vehículo también está acabado en piel.

Una vez instalados, comprobamos que los asientos presentan un gran nivel de confort. Son muy confortables y tienen una buena ergonomía. Además, el ajuste eléctrico con memoria de 10 posiciones nos permite rápidamente encontrar una posición indónea al volante.

Los asientos del Ford Kuga Vignale tienen una buena ergonomía y están bien acabados.

Los asientos del Ford Kuga Vignale tienen una buena ergonomía y están bien acabados.

Seguimos con el interior y nos llama la atención, también, el equipamiento. Sobresale en este sentido la pantalla situada en la parte superior de la consola. Tiene un buen tamaño (8 pulgadas), es táctil (algo a lo que ya nos tienen acostumbrados prácticamente todos los fabricantes), incorpora sistema de navegación y puedes interactuar con el sistema por medio del control por voz del SYNC 3. Cierra la lista de elementos destacables del interior el sistema de sonido con nueve altavoces.

Hasta aquí lo positivo. Sin embargo, ¿merece alguna crítica el interior del Kuga? Pues quizás que ya se aprecia la veteranía de este modelo. Conviene recordar en este sentido que este Kuga Vignale deriva del Kuga de segunda generación lanzado en 2013.

Es cierto que en 2016 ha recibido una puesta al día y aquí ha sido cuando se ha introducido el acabado Vignale. Pero hay que reconocer que el elevado número de botones y el hecho de que la pantalla esté encastrada en la consola –no esté al aire- o el cuadro de instrumentos sea analógico y sin posibilidad de velocímetro y cuentarrevoluciones digital denotan el paso de los años.

Asimismo, mientras que el salpicadero, los asientos y los paneles de las puertas tienen un acabado elevado, la zona de la palanca de cambios y el climatizador deja entrever algunos plásticos, procedentes de un Kuga convencional, que podrían ser mejorables.

En marcha

La versión probada cuenta con el motor 2.0 TDCI de 180 CV asociado a la caja de cambios automática de doble embrague bautizada como Powershift. El motor es un propulsor desarrollado en su origen por PSA (Peugeot y Citroën) y Ford, si bien en las últimas evoluciones cada marca ha ido aportando diferentes avances de su tecnología.

Precisamente estas diferencias hacen que este motor logre su potencia máxima –los 180 CV- a un régimen inferior (3.500 vueltas) que por ejemplo el BlueHDI de 180 CV del DS7 Crossback.

También sobresalen otros aspectos como la contundencia del motor.

También sobresalen otros aspectos como la contundencia del motor.

No obstante, el resto de cualidades, por ejemplo, el par motor de 400 Nm, son idénticos en ambos modelos, al igual que la cilindrada, el diámetro, la carretera… De ahí que las diferencias sean realmente mínimas.

En líneas generales se puede decir que es un buen propulsor, sobre todo voluntarioso, lo que permite que este Kuga, a pesar de su volumen, ofrezca cierta agilidad. En este sentido, también llama la atención la incorporación de una caja de doble embrague PowerShift, que destaca por su buen funcionamiento.

Se trata de un cambio que, en general, tiende a ofrecer una conducción ágil. Las marchas suben y bajan con rapidez, y, por mucho que le pongamos a prueba en atascos o reducciones, el PowerShift de Ford es un cambio que no ofrece apenas tirones. Y esto es algo que a día de hoy en una caja de doble embrague es una virtud.

Del interior sí es criticable el gran número de botones y mandos, sobre todo ahora en una época donde la mayoría de los modelos los están suprimiendo.

Del interior sí es criticable el gran número de botones y mandos, sobre todo ahora en una época donde la mayoría de los modelos los están suprimiendo.

La combinación de ambos elementos, el mencionado motor y caja de cambios, deja unos buenos consumos. La media durante la prueba ha sido de unos 6,7 litros una cifra muy interesante, teniendo en cuenta el volumen del coche y que su peso supera los 1.700 kilos.

¿Y el precio?

La tarifa oficial, sin descuentos, es de 40.460 euros. No obstante, el precio final con descuentos incluidos puede rondar los 36.000 euros. Esta cifra es aproximadamente unos 2.500 euros más económica que la que ofrecen algunos de sus rivales.

La pantalla tiene un buen tamaño y destaca por elementos como la cámara marcha atrás.

La pantalla tiene un buen tamaño y destaca por elementos como la cámara marcha atrás.

Eso sí, en relación al equipamiento, es cierto que el Kuga Vignale viene muy equipado en materia de confort, con elementos como los asientos de cuero. Sin embargo, echamos de menos otros dispositivos, sobre todo en tecnología, que son opcionales. Hablamos del detector de ángulo muerto, la frenada de emergencia en ciudad, el avisador por cambio involuntario de carril, etc.

Conclusión

Este Ford Kuga Vignale es un SUV de tamaño medio que destaca por su aspecto imponente, por la buena terminación del interior y por la calidad de elementos como los asientos. También sobresalen otros aspectos como la contundencia del motor, la rapidez de la caja de cambios y los consumos ajustados. Eso sí, cabe señalar que se trata de un modelo ya veterano, que algunos plásticos del interior son mejorables y que echamos de menos algunos dispositivos como equipamiento tecnológico.

Valoración

Diseño: 8,5
Espacio interior y maletero: 8
Motor, cambio y prestaciones: 8
Confort y terminación: 8
Equipamiento en seguridad y tecnología: 7
Diversión al volante: 7,5
Precio: 7
Puntuación final: 7.7

Disculpa, para poder comentar debes iniciar sesión.