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Probamos el nuevo Ford Focus Sportbreak: espacio y dinamismo para plantar cara a los SUV

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Así es el Ford Focus Sportbreak.
Así es el Ford Focus Sportbreak.

Esta es la prueba del Ford Focus Sportbreak 2.0EcoBlue 150 CV Titanium. Se trata de la cuarta generación del compacto en su versión más familiar, la Sportbreak., de esta manera ofrece más de 600 litros de maletero.

El Ford Focus Sportbreak está disponible desde los 24.500€, aunque la unidad probada asciende a los 25.587€ sin descuentos. Este Focus sustituye al modelo lanzado en 2010 y actualizado en 2015. Se trata de un modelo totalmente nuevo, puesto que utiliza una nueva plataforma denominada C2.

Los principales rivales de este Ford Focus Sportbreak son todas las versiones largas de los compactos del mercado, como el Seat León ST, el Toyota Corolla Tourig Sports o el Peugeot 308 SW. De estos modelos el Focus Sportbreak es uno de los más largos (4,66 m), y también uno de los más baratos.

Otros rivales

Sin embargo, si analizamos las medidas interiores y exteriores de este modelo, nos daremos cuenta de que este se enfrenta directamente con otro segmento totalmente diferente al de los compactos.

Nos referimos indudablemente a los SUV’s. Modelos como el Ford Focus Sportbreak suponían hace algunos años la alternativa práctica y espaciosa con un precio ajustado. Sin embargo, la llegada de los SUV cambio el panorama radicalmente.

El volumen del maletero justifica claramente la longitud del vehículo.

El volumen del maletero justifica claramente la longitud del vehículo.

Ya sea por moda o por motivos realmente justificados, los SUV acaparan prácticamente el total de ventas para familias que buscan espacio y practicidad, lo que relega a los compactos familiares, como este Focus Sportbreak, a un segundo plano.

Hablamos de modelos como el Seat Ateca, el Hyundai Tucson o el Peugeot 3008, coches que al igual que el Focus Sportbreak, tienen como principal valor su carácter familiar y su capacidad de carga.

Es cierto que los modelos mencionados son algo más cortos que el Focus Sportbreak, pero su precio es muy similar, por lo que no considerarlos como rivales directos sería un error.

El Focus Sportbreak demuestra que hay vida para las familias más allá de los SUV.

El Focus Sportbreak demuestra que hay vida para las familias más allá de los SUV.

Hay dos principales ventajas de este Ford Focus Sportbreak sobre los SUV-C. La primera es la capacidad de carga, con 600 litros de maletero supera notablemente a estos modelos, y se coloca a un nivel similar al de los SUV-D un segmento superior tanto en tamaño como en precio.

La segunda es el comportamiento dinámico, es más ligero y va más cerca del suelo, por lo que el control de inercias es mucho mejor, lo que repercute inevitablemente en el paso por curva.

Prueba Ford Focus Sportbreak: Diseño exterior

Este Ford Focus Sportbreak ofrece una imagen exterior original y bien diferenciada respecto a otros modelos del segmento. Hereda notablemente las líneas del modelo ‘hatcback’, por lo que el frontal y la zaga son prácticamente idénticos.

En la parte delantera nos encontramos con la parrilla hexagonal y unas ópticas de gran tamaño, que de manera opcional pueden contar con tecnología ‘full led’. El capó cuenta con cuatro nervios bien marcados, que aportan fuerza y presencia a todo el conjunto.

La calandra tiene un contorno cromado debido al acabado Titanium.

La calandra tiene un contorno cromado debido al acabado Titanium.

En la parte trasera la similitud con el modelo corto continúa, las ópticas tienen el mismo diseño alargado y dividido con el portón, que incorpora la matrícula. Contamos con un pequeño spoiler que aporta un toque de deportividad a todos los acabados.

El perfil del coche es el que más diferencias muestra. Es lógico, ya que desde este ángulo es donde mejor se aprecia el incremento de longitud de 29 centímetros. El diseño de la línea del techo respeta la ligera caída del modelo corto, pero en la línea de hombros encontramos diferencias más notables.

La línea de hombros es lo que más cambia respecto al modelo 'corto'.

La línea de hombros es lo que más cambia respecto al modelo ‘corto’.

Ambas variantes recurren a dos líneas fuertemente marcadas que surgen y desembocan en los grupos ópticos. Sin embargo, en esta variante Sportbreak, la separación entre ambos trazos es ligeramente superior, lo que resta algo de concordancia al perfil del vehículo.

Nuestra unidad contaba con unas bonitas llantas de radios dobles y 17” pulgadas. Además, al ser la versión ‘Titanium’, encontramos elementos cromados como los raíles del techo, el contorno de la calandra delantera, el marco inferior de las ventanillas, o el tubo de escape único.

Incremento de medidas

Este Focus Sportbreak es significativamente más grande que la anterior generación. Este incremento de medidas puede deberse a que este Focus es un producto global, lo que significa que se venderá con las mismas características en varios mercados, entre ellos el norteamericano.

De largo alcanza los 4,66 metros, por lo que supera en 11 centímetros a su antecesor, lo mismo pasa con los 6 centímetros extra de la distancia entre ejes. Esto repercute directamente en dos aspectos, la habitabilidad de las plazas traseras y la capacidad del maletero. La única cota que se reduce ligeramente es la altura.

Las plazas traseras se benefician del incremento de longitud.

Las plazas traseras se benefician del incremento de longitud.

Respecto al Focus de cinco puertas, este Sportbreak es 29 centímetros más largo y 3 centímetros más alto. Con estas medidas el Focus Sportbreak Se coloca como uno de los modelos más grandes de su categoría.

Lo mismo ocurre con el maletero, gracias al incremento de medidas alcanza los 608 litros de volumen, por lo que se posiciona como uno de los mejores de su categoría, sólo superado por el Peugeot 308 SW, que también probamos aquí.

La boca de carga es muy amplia, y el portón puede contar con apertura automática a través de un pedal virtual, de forma opcional. Las formas interiores son muy regulares, es un maletero muy aprovechable.

Interior

El interior del Ford Focus Sportbreak continúa claramente con el lenguaje visual que ya estrenaron otros modelos como el Ford Fiesta o el Ford Ecosport. Se trata de un interior ordenado, con una pantalla táctil flotante de de 8” (A partir del acabado Trend +) y mandos dedicados al climatizador.

El manejo del sistema multimedia Sync 3 es fácil e intuitivo, el diseño de los menús está además muy cuidado. Se echa en falta un mando físico con el que interaccionar, para no tener que recurrir siempre a la función táctil de la pantalla. La climatización sí cuenta con una interfaz física, por lo que es realmente cómoda.

Así es el interior del Ford Focus Sportbreak.

Así es el interior del Ford Focus Sportbreak.

El posicionamiento de la pantalla no puede ser mejor, puesto que es el elemento más alto del salpicadero, junto con el ‘Head Up display’ ayuda a centrar la atención en la carretera. Quizás encontramos la inclinación de la pantalla algo insuficiente, ya que se dispone de manera prácticamente vertical.

Se trata de un habitáculo amplio en todas las plazas, especialmente en las delanteras, donde encontramos múltiples huecos para depositar objetos. Los acabados son en general buenos, aunque es cierto que en algunas zonas menos visibles aparecen materiales de peor calidad. Nos ha sorprendido el accionador del cambio automático, es circular, por lo que se prescinde de la tradicional palanca.

Detalle del selector de cambio circular.

Detalle del selector de cambio circular.

Las plazas traseras son de las mejores del segmento, tanto por espacio para las piernas como por anchura para los hombros. La ligera caída del techo dificulta mínimamente el acceso, en el interior el espacio para la cabeza es razonable, a pesar del descenso del techo.

Este Focus es un coche más amplio respecto a su antecesor, por lo que se coloca entre los mejores de su categoría en este aspecto. Su carga tecnológica es muy notable, aunque se echa en falta la posibilidad de incorporar una instrumentación digital, sin embargo, su instrumentación analógica resulta muy agradable y clara.

Comportamiento dinámico

A pesar de ser un modelo grande, el Ford Focus Sportbreak siempre ha mostrado reacciones rápidas, precisas y confortables. Cuenta con una dirección directa y con un grado de asistencia correcto, no es tan informativa como la de otros modelos, pero permite hacerse a la idea de lo que ocurre entre el asfalto y los neumáticos.

La rigidez del chasis es excepcional, en el paso por curva no tenemos la sensación de conducir un modelo con una longitud entre ejes tan larga. Las reacciones del coche son muy nobles en todo momento, incluso en cambios de trayectoria rápidos.

El tablero de instrumentos es muy claro, pero se echa en falta una opción digital.

El tablero de instrumentos es muy claro, pero se echa en falta una opción digital.

En esto tiene mucho que ver el buen ajuste y grado de firmeza de la suspensión. En todo momento contiene bien las inercias del coche, y muestra una suavidad digna de un coche familiar y cómodo.

Frente a badenes, cambios de rasante y baches acusados absorbe sin problemas el movimiento de las ruedas, sin embargo, cuando atravesamos pequeñas imperfecciones del asfalto como bandas sonoras o firmes en malas condiciones, el filtrado es algo menor de lo esperado.

El Focus Sportbreak demuestra un comportamiento especialmente dinámico dentro de su segmento.

El Focus Sportbreak demuestra un comportamiento especialmente dinámico dentro de su segmento.

A alta velocidad es un coche muy bien asentado, con una buena pisada y una gran estabilidad. De esta manera es posible mantener cruceros elevados en autopista, independientemente del peralte de las curvas o la intensidad del viento cruzado.

Contamos con tres modos de conducción: Normal, Sport y Eco. Actúan sobre el tacto de la dirección y la respuesta del acelerador.

El techo panorámico es un elemento opcional, pero da un toque personal al coche.

El techo panorámico es un elemento opcional, pero da un toque personal al coche.

El Focus es un modelo en general más dinámico que sus competidores, sin embargo, ofrece un nivel de confort alto, por lo que es capaz de combinar el mundo de la comodidad y las sensaciones al volante, siempre y cuando recordemos que nos encontramos ante un coche de 4,66 metros de largo.

A nivel de asistencias a la conducción el Focus se coloca como uno de los modelos más completos de su segmento. Contamos con un sistema de control de crucero y guiado de carril que funciona especialmente bien.

Especialmente la función que toma el control parcial del volante y mantiene el vehículo en el carril, tiene una precisión muy alta, al nivel de modelos de marcas ‘premium’. A esto hay que sumar otros sistemas como el control del ángulo muerto, el de tráfico cruzado, etc.

2.0 EcoBlue 150 CV y cambio automático de 8 velocidades

Empezaré diciendo que creo que este es el motor más adecuado para este tipo de vehículo. Se trata de un propulsor diésel de cuatro cilindros que produce una potencia de 150 CV y ofrece 370 Nm a partir de las 2.000 revoluciones.

Es el motor diésel más potente disponible, al menos de momento. Ofrece un empuje muy correcto, que cumple sobradamente en incorporaciones y adelantamientos. Al ser diésel, permite viajar a regímenes de giro bastante bajos, con la comodidad y el ahorro de combustible que ello conlleva.

El comportamiento del motor es muy suave, apenas emite vibraciones y la sonoridad, al menos en el habitáculo, es muy reducida, incluso con el motor frío. Su comportamiento también es agradable, no llega a la suavidad de una gasolina, pero supera a muchos diésel.

El 'spoiler' trasero se incorpora en todas las versiones.

El ‘spoiler’ trasero se incorpora en todas las versiones.

El consumo es muy correcto, es fácil alcanzar cifras de 5 litros en condiciones reales de conducción. Cuando entramos en ciudad, las cifras pueden subir hasta los 6,5 l /100 km, un resultado también muy positivo, más si sabemos que nuestro vehículo pesa 1.500 Kg.

Es cierto que el tamaño del depósito de combustible puede resultar algo limitado, con 47 litros la autonomía real ronda los 680 kilómetros.

Detalle de las llantas de 17" y radios dobles.

Detalle de las llantas de 17″ y radios dobles.

El cambio automático es de doble embrague y 8 velocidades. Ford lo denomina ‘Powershift’ y su funcionamiento en carretera es muy satisfactorio. Las transiciones entre marchas son muy suaves una vez hemos iniciado la marcha, además contamos con unas pequeñas levas en el volante.

Al bajar de marchas la velocidad del cambio podría mejorar, cuando vamos a para completamente a veces percibimos pequeños tirones, algo común en este tipo de cambio automático.

Teniendo en cuenta que el tacto del cambio manual es muy agradable y la potencia del motor es fácil de gestionar, el cambio automático parece un elemento prescindible, aunque aquí intervienen los gustos de cada conductor y el uso que se vaya a dar al vehículo.

Conclusión

El Ford Focus Sportbreak es un compacto familiar de lo más recomendable. En su cuarta generación mejora en todos los aspectos y ofrece en esta versión ‘Sportbreak’ un espacio de carga realmente generoso.

Su tacto de conducción es dinámico, mejor que el de la mayoría de sus competidores, por lo que en este aspecto destaca positivamente. Además, tiene un precio contenido y un nivel tecnológico muy correcto.

Es muy agradable saber que hay alternativas tan eficaces a los SUV como este Focus Sportbreak.

Es muy agradable saber que hay alternativas tan eficaces a los SUV como este Focus Sportbreak.

Como cualquier coche tiene pequeños fallos, quizás lo que menos nos ha convencido es el cambio automático. Por suerte la caja manual tiene un tacto genial y el motor 2.0 EcoBlue es excelente, demuestra que el diésel tiene todavía mucha vida por delante.

Valoración

Diseño: 8.2
Espacio interior y maletero: 8.8
Motor, cambio y prestaciones: 8
Confort y terminación: 7.7
Equipamiento en seguridad y tecnología: 8
Diversión al volante:8
Precio: 8

Puntuación final: 8.1

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