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Prueba del Honda Civic 1.0 VTEC 130 CV Turbo Executive: Un compacto que impone

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Honda Civic 1.0 VTEC Turbo Executive
Las llantas de 17″ representan un buen equilibrio entre practicidad y estética

El primer Honda Civic se lanzó al mercado en el año 1972, 46 años después nos encontramos ante la décima generación de uno de los modelos que probablemente más ha cambiado su diseño y dimensiones a lo largo de su historia.

Aunque tradicionalmente el Honda Civic se ha enmarcado dentro del segmento de los compactos esta décima generación alcanza los 4.51 metros, por lo que aunque este Civic sigue en el segmento C es más grande que sus rivales.

Y es que el nuevo Civic ha crecido en comparación con la anterior generación, 14 cm a lo largo y 3cm a lo ancho, ya que estrena una nueva plataforma, 16 kilos más ligera que la anterior y un 52% más resistente a la torsión.

Atrevido y notorio por fuera

Honda se ha arriesgado con el diseño del nuevo Civic, es un coche que se parece poco o nada a su predecesor. Más ancho, más largo y más bajo, tres cambios enfocados a obtener un mejor comportamiento, pero también una presencia más notoria.

Honda Civic 1.0 VTEC Turbo 130CV Executive

La línea de techo del Honda Civic recuerda a la de un coupé.

El Civic no quiere pasar desapercibido y es que es difícil no encontrar líneas llamativas, independientemente del ángulo desde el que observemos.

El frontal presenta un aspecto muy atlético, con unos pasos de rueda muy marcados y una parrilla llamativa que anticipa el carácter del coche.

La zaga es sólo una continuación de ese espíritu rompedor y dinámico, ópticas en relieve, dos alerones incorporados en el portón del maletero, parachoques con formas deportivas…

Podemos asegurar así que el Civic tiene una línea deportiva, que se acentúa más o menos dependiendo de si el acabado escogido es Comfort, Elegance, Executive (el de la versión probada), Sport, Sport Plus o Prestige.

El diseño es siempre un punto subjetivo, pero el conductor del Honda deber asumir que su presencia en ocasiones no pasará inadvertida, cuestión de gustos. A nosotros nos encanta, para qué mentir.

Honda Civic 1.0 VTEC Turbo Executive

La zaga es bastante agresiva

Acostúmbrate a conducir cerca de la carretera

En el interior el Civic vuelve a presentarse como un coche diferente, sobre todo por su puesto de conducción. Y es que nos encontramos en una posición de conducción más baja de lo normal, lo que vuelve a ser un arma de doble filo.

Los que disfruten conduciendo y cuenten con una estatura más bien alta disfrutaran del centro de gravedad bajo. Si por el contrario buscamos una visibilidad más completa o no somos especialmente altos la tarea de manejar el Honda Civic puede no ser tan cómoda, aunque como es lógico el asiento del conductor se puede regular en altura, no ofrece esta posibilidad el del acompañante.

El tablero de instrumentos es totalmente digital, muy claro y puede mostrar diversos tipos de información relacionada con el sistema de entretenimiento, la navegación, etc. La definición y el brillo son también más que correctos.

Honda Civic 1.0 VTEC Turbo Executive

El interior es bueno, la pantalla táctil se queda un poco atrás

La pantalla del sistema de infoentretenimiento no deja unas sensaciones tan positivas. Con un tamaño reducido de 7” pulgadas y unos gráficos algo atrasados para el año 2018 contrasta con la gran carga tecnológica que puede incorporar el vehículo. El hecho de no tener un botón físico para regular el volumen también resulta bastante molesto.

Por otro lado, debemos destacar que la posibilidad de conectar dispositivos móviles mediante Android Auto o Apple Car Play o incluso conectar terminales mediante una entrada HDMI mejoran la relación que tiene el conductor con el sistema. También se ofrece de manera opcional la carga inalámbrica para smartphones compatibles.

Sería injusto decir que la pantalla es mala, la respuesta táctil es correcta, la definición también, simplemente podría mejorar si se puliesen un par de aspectos. Por suerte no es algo que le reste mucha nota al interior del Civic.

Los plásticos empleados son de una calidad correcta para el rango del precio del coche, están bien ajustados. Quizás los materiales que recubren la parte trasera del salpicadero, donde apoyamos nuestra rodilla derecha, no son todo lo firmes que querríamos, ya que notamos una pequeña falta de solidez al pasar por una curva y apoyar la pierna.

Los asientos recogen a la perfección, son cómodos y calefactables opcionalmente. El reposabrazos central es también cómodo, como los laterales, y encontramos múltiples espacios para guardar objetos y colocar botellas.

En las plazas traseras encontramos mucho espacio, gracias a la ganancia en longitud y batalla. Por lo que este Civic se puede convertir en una opción muy interesante para familias. Ya que no solo hay espacio en las plazas traseras, el maletero alcanza los 478 litros, casi 100 más que un Seat León, por ejemplo.

Las formas del maletero son regulares, así que lo hacen fácilmente aprovechable, aunque quizás la boca de carga se encuentra algo alta, cuestiones de diseño.

En marcha es más tranquilo de lo que crees

El Civic aparenta más de lo que es, y esto no es malo en absoluto. Nos referimos a que su carácter deportivo se queda principalmente en la apariencia, puesto que su comportamiento no dista mucho de el de otro compacto.

En ciudad se maneja bien, la suspensión resulta cómoda y la dirección lo suficientemente precisa, quizás la pega la podemos encontrar en su ancho, que a veces nos obliga a pasar un poco más cerca de lo normal en estrechamientos o parkings, pero no es nada exagerado.

En carretera encuentra su medio ideal, puesto que cuenta con una pisada y estabilidad en curvas rápida francamente satisfactoria. La insonorización es también muy buena, por lo que las largas distancias no se le atragantan a este Civic. En opción se puede equipar un control de crucero adaptativo que mantiene la distancia automáticamente con el coche que nos precede. Este sistema también puede intervenir en la dirección para mantener el coche dentro del carril y ayudar al conductor en largos desplazamientos.

Podemos decir que la suspensión, al ser más bien firme, no gestiona con la máxima suavidad las imperfecciones de la carretera, aspecto algo criticable si tenemos en cuenta que nuestra unidad contaba con una suspensión adaptativa que permite elegir entre un modo normal y uno ‘sport’ más duro.

Cuando llegan trazados revirados sí encontramos un comportamiento más dinámico, que va más acorde con la estética del vehículo. La frenada es muy convincente y soporta bien la fatiga, la suspensión está bien ajustada y en modo ‘sport’ elimina casi cualquier amago de balanceo en el paso por curva.

No es que este Civic vaya tremendamente rápido, es que es la sensación que genera. El puesto de conducción bajo y un centro de gravedad bastante cercano al firme provocan en el conductor y su acompañante la sensación de enlazar curvas con un ritmo muy aceptable y una seguridad pasmosa.

El cambio, manual de seis velocidades, tiene unos recorridos cortos y cómodos, aunque hay que tener cuidado, puesto que es fácil confundir la 6ª con la marcha atrás a la hora de maniobrar. El embrague es bastante directo, lo que es positivo, pero requiere un corto periodo de adaptación. En mi opinión la segunda marcha es un poco larga.

A este sentimiento de dinamismo también ayuda y mucho el motor, que a pesar de tener solo tres cilindros cuenta con unas siglas que resultaran familiares a los amantes de los coches japoneses: VTEC.

1.0 VTEC Turbo de 130 CV: es muy bueno

Pocos motores tricilindricos consiguen un comportamiento tan convincente como este 1.0 VTEC Turbo de 130 CV. Tiene fuerza a partir de las 2.000 RPM, pero encontramos respuesta desde casi las 1.500 vueltas. Por arriba se estira bien, de hecho su mejor momento comienza en las 4.000 RPM. Es una lástima que el corte de inyección (electrónico para proteger el motor) llegue en las 5.500 revoluciones, lo que deja una sensación agridulce, ya que tenemos la impresión de que el motor se apaga cuando todavía está dando lo mejor de sí.

A este comportamiento tan equilibrado ayuda el turbo, sobre todo en bajos y medios regímenes, su sonido además es notable, lo que agradará a más de uno.

Sin embargo creo que el principal artífice de esta sensación positiva es el sistema VTEC. Acerca de esta tecnología el lector puede encontrar cientos de páginas con una información mucho más completa y técnica, ya que aquí solo daremos una brevísima introducción.

El VTEC o Variable Valve Timing and Lift Electronic Control es una tecnología que mediante una modificación en el árbol de levas consigue variar el tiempo de los ciclos de admisión y escape que se producen en los cilindros del motor. El resultado es un mayor par en el rango bajo de revoluciones y una mayor potencia en el alto. A parte de conseguir un sonido bastante característico, y agradable, el sistema VTEC consigue obtener cifras de potencia bastante considerables a partir de cilindradas pequeñas, lo que combina consumos contenidos con un buen rendimiento.

Hablando de consumos, la gasolina es la gasolina y los milagros aquí no existen. Hemos obtenido una cifra de 7.5 l de consumo combinado, esto son 6,8 litros en carretera y 7,8 en ciudad. No es una cifra mala, pero si lo que buscamos es la eficiencia nuestro motor es el diésel 1.6 i-DTEC de 120 CV.

El motor 1.0 VTEC Turbo de 130 CV resultará más que suficiente para quien busque un coche que tenga potencia y se use en el día a día. Quien quiera exprimir la vena deportiva del Civic quizás busque el 1.5 VTEC Turbo de 180 CV, que sí se presenta como una opción más dinámica sin llegar a los extremos de la versión R-Type.

Conclusión

El Civic es un coche diferente, con una estética atrevida y un comportamiento dinámico muy satisfactorio. Ofrece un buen equilibrio entre comodidad y dinamismo, ya que los centímetros de más de la nueva generación aportan un espacio en las plazas traseras y el maletero que convierten al Civic en una opción viable para familias de hasta cuatro miembros.

Honda Civic 1.0 VTEC Turbo Executive

Las llantas de 17″ representan un buen equilibrio entre practicidad y estética

La calidad de sus acabados es buena en la mayoría de los apartados, aunque su pantalla táctil se muestra algo justa. Teniendo en cuenta que es algo más grande que sus rivales podemos entender que el precio sea algo más elevado, pero puede ser un factor determinante para algunos conductores. La gama arranca en los 20.450€ y la unidad probada alcanzaba los 28.000€

La oferta de motores es bastante completa, aunque quizás se eche en falta una variante diésel algo más potente que sirva para completar la gama.

Valoración

Diseño: 8.5
Espacio interior y maletero: 8.5
Motor, cambio y prestaciones: 8.2
Confort y terminación: 8
Equipamiento en seguridad y tecnología: 7.5
Diversión al volante: 8
Precio: 7.6

Puntuación final: 7.93

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