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El Escarabajo dejó de volar: se cierra la producción del Volkswagen Beettle

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Tras 7 años de producción el Volkswagen Beetle 'moderno' dice adiós
Tras 7 años de producción el Volkswagen Beetle ‘moderno’ dice adiós

Se acabó. Fin. El modelo más icónico de Volkswagen, el que le hizo ser la multinacional automovilística que es hoy, cesa su producción. Efectivamente, hablamos del Beetle.

Tras acabar la vida comercial de ese icono automovilístico, que volvió al mercado en 2011 y recibió su última actualización en 2016, Volkswagen ha decidido acabar con su producción por el momento.

Para conmemorar el final del mítico coche, Volkswagen celebró el pasado 10 de junio un evento de despedida en el MoMA (Museo de Arte Moderno) de Nueva York, llamado ‘Bye Bye, Beetle’.

Volkswagen ha utilizado el MoMA de Nueva York para despedir a su mítico modelo

Volkswagen ha utilizado el MoMA de Nueva York para despedir a su mítico modelo

Icono del siglo XX

Con más de 21 millones de unidades vendidas, este icono, tanto del ‘Flower Power’ estadounidense como del milagro económico alemán, fue el coche más vendido durante el pasado siglo.

Hitler solo le pidió tres cosas a Ferdinand Porsche, desarrollador del lengendario modelo: espacio para cuatro personas, que alcanzase un máximo de 100 km/h y que costase cerca de 1000 marcos alemanes de entonces, algo muy asequible.

En resumen: un coche para las masas, el ‘automóvil del pueblo’, el ‘Volkswagen’. La marca alemana toma el nombre de esta traducción literal del sueño de Ferdinand Porsche.

Un coche para el pueblo

La meta del diseñador, que era construir el mejor coche del mundo y accesible para todos, un instrumento que hiciese más fácil la vida a la gente, se hizo realizad gracias a la financiación del gobierno Nazi, que vio en el sector automovilístico una pieza clave para reavivar la industria alemana.

Imagen de un Volkswagen Tipo 60, segundo modelo que sacó la marca en 1936

Imagen de un Volkswagen Tipo 60, segundo modelo que sacó la marca en 1936

Tras la petición del dictador alemán, en 1934 se presentó el Tipo 32, el primer modelo de Beetle. Prácticamente un prototipo, contaba con un diseño innovador, gracias a sus formas redondeadas, que impactó al mundo entero.

Dos años después, en el 36, vino el Tipo 60, que tenía una versión descapotable, y en 1937 llegaría el Tipo 30, cuyo diseño, más achatado en el morro y con la tapa del capó (delantero, por supuesto) más estrecha, popularizaría el término ‘Escarabajo’.

El Tipo 1, comienza la leyenda

Cuatro años después de la petición de Hitler, Porsche conseguiría el modelo definitivo: la serie de beetle del 38, el Volkswagen Tipo 1, apodado en su momento KdF-Wagen, cuya producción estaba en los alrededores de Hesslingen, pueblo donde vivían los trabajadores de la fábrica.

El nombre venía de las siglas ‘Kraft durch Freude’, traducido como ‘Fuerza a través de la alegría’, que era el organismo para el ocio nacionalsocialista alemán.

Un modelo Tipo 30, la versión justo anterior al mítico Tipo 1 y muy parecido a este

Un modelo Tipo 30, la versión justo anterior al mítico Tipo 1 y muy parecido a este

Además de cumplir las exigencias de Hitler, su consumo era nimio para la época (7L/100km), tenía potencia para soportar pendientes del 30% y el habitáculo trasero, de asiento corrido, permitía espacio para dos adultos o tres niños, un ayuda a la subida de la natalidad.

El precio era la clave para su éxito. A través del sistema de cupones con pago fraccionado de la ‘Sparkarte’, los alemanes tenían que pagar cinco marcos a la semana, de los 32 que cobraban de media (cada marco de entonces equivaldría a 25 céntimos actuales). Cuando alcanzaban los 990 marcos pagados, el coche era suyo.

Problemas, llega la guerra

El sueño de Ferdinand Porsche lo paralizó la II Guerra Mundial. En 1939 se detuvo la producción de automóviles civiles en favor de los militares y el caso del Beetle no fue la excepción.

El motor refrigerado por aire y la suspensión trasera con barra de torsión del mítico coche hizo que las versiones militares del Beetle, el Tipo 82 Kubelwagen y el Tipo 166 Schwimmwagen, fuesen los vehículos más producidos durante la guerra, por sus buenos resultados en cualquier terreno.

Las modificaciones en el diseño inicial hicieron del ‘Beetle militar’ una especie de 4×4 útil en cualquier condición. De hecho, el Tipo 166 era un vehículo anfibio que, a través de un cigüeñal extendido, desplegaba una hélice en la parte trasera del coche.

La versión todoterreno de estos Beetles solo se podía usar en primera y en algunos modelos en la marcha atrás. Pero hicieron una tercera versión, el Tipo 87 Kommandeurwagen, del que solo se hicieron 669 unidades solo para altos cargos, que mejoraba estas versiones.

Renace el sueño… a medias

Con el fin de la guerra, el ejército americano tomo el control de Volkswagen y ofreció a Ford hacerse cargo de las fábricas. Sin embargo, rechazaron la oferta por verlo una causa perdida (VW tenía muy mala fama debido a su ligazón con los nazis) y la armada le pasó las competencias al ejército británico.

Instantánea de la celebración del millón de ventas del Beetle

Instantánea de la celebración del millón de ventas del Beetle

La principal fábrica de Beetles, la de Wolfsburgo, que quedó arrasada durante la guerra, fue reabierta en 1946 por Ivan Hirst, comandante británico. Él consiguió la reapertura de la producción en serie con más de 10.200 ejemplares ese año, cifra nada desdeñable teniendo en cuenta las limitaciones de la posguerra.

Tras el debut del mítico automóvil en la Feria de Hannover de ese mismo año y, posteriormente, la llegada del Plan Marshall a la Alemania del Oeste, los planes para el escarabajo renacieron.

El salto al mundo

En julio del 49 se lanzó un Beetle de categoría superior, el llamado ‘modelo de exportación’, que fue el que catapultó al coche al resto del mundo y ofreció la imagen icónica de tapacubos y manillas cromadas que caracteriza al Beetle.

Se comienza la apertura de fábricas en todo el mundo: Irlanda, Bélgica, Nueva Zelanda, Brasil, México… etc. Y en 1955 se fabrica el millón de unidades, cifra record e histórica que ya indica el posicionamiento internacional de Volkswagen.

Más tarde y con grandes cifras de ventas a las espaldas, en 1965 sale a la luz el nuevo modelo de Beetle, el icono que marcaría a varias generaciones, saldría en infinidad de filmes y sería seña de progreso y protesta por la paz: el Beetle 1300.

A este le seguiría el 1302, lanzado en la década de los 70, un clásico que no volvía a los diseños de los años 30 pero con todas las mejoras técnicas de los 60. Este modelo ostentó el mérito en el 72 de superar en ventas al mítico Ford T, su directo competidor.

Parte trasera del 1303, característica y diferenciadora de modelos anteriores

Parte trasera del 1303, característica y diferenciadora de modelos anteriores

El último ‘remake’ del clásico Beetle fue el 1303, lanzado en el 74 y que no incluía grandes variaciones con respecto a la versión anterior, aparte de unos faros traseros mucho más anchos, que se suelen asociar al modelo.

Vuelta del mito

Entre 1998 y 1999 llegaba el Beetle de la era moderna, conocido como New Beetle y fabricado en Puebla (México). Se trataba de la primera generación de este icono al que Volkswagen le había dado una vuelta de tuerca. El New Beetle adquiría un diseño más moderno, pero sin perder la esencia de las líneas redondeadas de sus ancestros.

Bastantes años después, en 2012, llegaba la segunda generación de este modelo, un coche que luego tuvo su actualización en 2016, una puesta al día donde se eliminó el ‘New’ quedándose sólo con Beetle y desde entonces hasta hoy que, con el acto del pasado 10 de junio, en el MoMa de Nueva York, Volkswagen informaba que esta andadura tocaba a su fin. El Beetle dejará de producirse y, quien sabe, si en algún momento la marca retomará estos clásicos diseños que tanto le han dado.

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