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Conducimos los 100 años de historia de Citroën, así han evolucionado sus suspensiones

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Un C5 Aircross circula con un clásico Citroën 11 'Ligero'.
Un C5 Aircross circula con un clásico Citroën 11 ‘Ligero’.

Para Citroën, el confort de rodadura siempre ha sido una de las prioridades a la hora de fabricar automóviles. En esto tienen mucho que ver los sistemas de suspensión que a lo largo de sus cien años de historia ha desarrollado el fabricante francés. La última evolución en este apartado es la suspensión progresiva hidráulica que incorporan el Citroën C4 Cactus y el nuevo Citroën C5 Aircross. 

Para demostrar el potencial de este nuevo sistema de suspensión y a la vez realizar un recorrido por algunos de sus modelos más icónicos, Citroën realizó un evento para prensa en las pistas de pruebas del INTA, ubicadas en Torrejón de Ardoz.

Jamás pensamos que llegaríamos a circular por un anillo de velocidad con un Citroën 2 CV.

Jamás pensamos que llegaríamos a circular por un anillo de velocidad con un Citroën 2 CV.

Si bien los protagonistas del evento eran el C4 Cactus y el nuevo C5 Aircross, que equipan de serie la nueva suspensión progresiva hidráulica, también tuvimos la oportunidad de probar modelos históricos de la marca, como el Citroën 11, el mítico 2 CV, el elegante CX o el bien conocido Citroën Xantia.

Con cada uno de estos modelos tuvimos la oportunidad de circular en el anillo de velocidad del INTA, una pista circular peraltada de 3 km que nos permitiría hacer cruceros a velocidades elevadas.

Nuestro recorrido histórico será a la inversa, es decir, empezaremos hablando de la tecnología actual de suspensión del Citroën C5 Aircross y el C4 Cactus hasta llegar al Citroën 11, un vehículo de 1934.

Citroën C5 Aircross: Amortiguadores Progresivos Hidráulicos

El C5 Aircross es el nuevo SUV-C de Citroën, la última marca en llegar al segmento de moda. Cocheando estuvo presente en la presentación del modelo realizada en Marruecos, aquí puedes leer nuestras impresiones sobre él.

Para resumir, diremos que el Citroën C5 Aircross está disponible desde los 24.450€ y cuenta de serie con Amortiguadores Progresivos Hidráulicos. Lo mismo ocurre con el C4 Cactus, que ahora sí cuenta con esta tecnología también desde su precio base, 17.200€.

La verdadera pregunta que nos hacemos es, ¿qué es exactamente la suspensión progresiva hidráulica? Citroën lo simplifica, dice que genera un efecto de “alfombra voladora” y en sus anuncios nos muestra cómo los líquidos no se derraman cuando conducimos.

Si nos centramos en el plano mecánico, este sistema de suspensión abandona la idea de la suspensión hidroneumática o neumática, por lo que podemos decir que es una tecnología algo más simple que su predecesora. Sin embargo, promete los mismos resultados ocupando menos espacio y teniendo un coste inferior.

La suspensión genera realmente ese efecto de 'alfombra voladora', en las curvas hay inclinación, pero sin balanceos.

La suspensión genera realmente ese efecto de ‘alfombra voladora’, en las curvas hay inclinación, pero sin balanceos.

La principal diferencia respecto a un sistema de suspensión normal reside en los amortiguadores. Tal y como su nombre indica, incorporan unos topes hidráulicos en ambos extremos, que mejoran la filtración y evitan el efecto rebote tanto en la compresión como en la extensión del amortiguador.

Estos cambios permiten dejar de utilizar complejos sistemas neumáticos, que requieren de compresores, depósitos y amortiguadores específicos. Elementos que además de incrementar el precio de los vehículos, son pesados y voluminosos, lo que resta habitabilidad y perjudica el consumo.

El resultado final es realmente satisfactorio, la filtración del terreno es muy elevada, por lo que independientemente del estado del terreno el C5 Aircross se muestra como un coche realmente cómodo. A alta velocidad la estabilidad también sorprende, incluso a velocidades muy superiores a las legales (recordando siempre que nos encontramos en una pista de pruebas cerrada al tráfico) las reacciones del coche son muy positivas y el confort sigue estando a un nivel soberbio.

Dos Citroën C5 Aircross detrás de un C6 a la espera de entrar en el anillo de velocidad.

Dos Citroën C5 Aircross detrás de un C6 a la espera de entrar en el anillo de velocidad.

El punto negativo de una suspensión tan suave llega a la hora de tomar curvas, el balanceo de la carrocería está presente, pero gracias a los topes hidráulicos el efecto rebote es inexistente.

Podemos decir que los Amortiguadores Progresivos Hidráulicos son un digno heredero de la suspensión hidroneumática. Ofrecen un equilibrio perfecto entre confort, economía y simplicidad mecánica.

Citroën C6 (2005-2012): Suspensión Neumática

La principal diferencia entre la suspensión neumática y la hidroneumática es que el único componente que amortigua y nivela el coche es aire, se elimina por tanto la presencia de líquidos como sí ocurre con la tecnología hidroneumática. Esto permitía un mejor comportamiento en curva a la vez que ofrecía un filtrado de irregularidades similar.

El Citroën C6 circulando por el anillo de velocidad.

El Citroën C6 circulando por el anillo de velocidad.

Citroën Xantia Activa (1993-2000): Suspensión Hidroneumática Activa

Con la llegada de la digitalización, el Citoën Xantia Acctiva ofrecía un nuevo elemento de confort asociado a la suspensión hidroneumática. Nos referimos a la regulación activa de la altura de la suspensión en función de la carga del coche. De esta manera el conductor ya no debía preocuparse de seleccionar la altura deseada, aunque podía seguir haciéndolo si quería por ejemplo elevar la carrocería puntualmente.

El Citroën Xantia es uno de los modelos más reconocibles de las carreteras españolas en los 90.

El Citroën Xantia es uno de los modelos más reconocibles de las carreteras españolas en los 90.

Citroën CX 25 TRD Turbo (1974-1989): Suspensión Hidroneumática

La suspensión hidroneumática consiste en unos amortiguadores compuestos por aire a presión y un líquido específico. Estos eran capaces de aumentar o disminuir la altura de la carrocería respecto al suelo a la vez que ofrecían un confort de marcha muy elevado. La principal pega del sistema era sin duda su complejidad técnica, además de lo voluminoso de los depósitos y el coste de los componente. El primer modelo de Citroën en incorporar este concepto fue el C11 Avant, aunque el que realmente lo popularizó fue el mítico Citroën DS o ‘Tiburón’.

La unidad de pruebas del Citroën CX mantenía intactas sus cualidades de confort.

La unidad de pruebas del Citroën CX mantenía intactas sus cualidades de confort.

Citroën 2 CV (1948-1990): Batidores de inercia

El 2 CV ofrecía simplicidad mecánica a un precio muy reducido. Esto hizo que ganara una alta popularidad entre la clase media y trabajadora. A pesar de su aparente simpleza, ofrecía un confort de marcha muy elevado, gracias principalmente a unos amortiguadores de fricción realmente blandos. Para contrarrestar el efecto, también contaba con ‘batidores de inercia’ unos cilindros hidráulicos que devolvían rápidamente la rueda al suelo al pasar por un bache. Progresivamente estos dos elementos fueron sustituidos por amortiguadores hidráulicos.

El Citroën 2 CV fue el modelo más demandado, sorprende por su simplicidad, pero a la vez se muestra como un coche muy fiable.

El Citroën 2 CV fue el modelo más demandado, sorprende por su simplicidad, pero a la vez se muestra como un coche muy fiable.

Citroën 11 CV Traction (1935-1957): Suspensión delantera independiente

Lanzado en 1934, el Citroën C11 revolucionó el concepto de automóvil de masas, ofrecía elementos mecánicos innovadores como el chasis monocasco autoportante, la tracción al eje delantero o la suspensión delantera independiente.

El modelo más apreciado fue sin duda el Citroën 11 en perfecto estado de conservación.

El modelo más apreciado fue sin duda el Citroën 11 en perfecto estado de conservación.

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