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Audi driving experience Sportscar: pilotamos el Audi R8 V10 en el Circuito de Jerez

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Dos Audi R8 V10 Performance circulando en paralelo.
Dos Audi R8 V10 Performance circulando en paralelo.

Desde hace varios años Audi ofrece la posibilidad de apuntarse a cursos de conducción para mejorar nuestras capacidades al volante. Hoy nos enfrentamos al más exigente de estos cursos, el Audi driving experience Sportscar.

El Circuito de Jerez ha sido el escenario elegido por la firma alemana para dar comienzo a la temporada de cursos de conducción en asfalto, dándonos la oportunidad de participar en la modalidad más radical Sportscar.

Se trata de un curso de conducción deportiva con el nuevo Audi R8 V10 Performance y el Audi RS 5 Coupé, dos de los modelos más radicales de la marca. Tendremos la oportunidad de rodar en el mítico Circuito de Jerez, recientemente nombrado Circuito Ángel Nieto en honor al piloto.

A la entrada nos recibía esta unidad de R8 Performance.

A la entrada nos recibía esta unidad de R8 Performance.

Por debajo de esta variante Sportscar se ofrecen otros dos cursos, Dynamic y Progressive. Es necesario haber completado ambos para poder acceder al último escalón, el mismo que hoy tendremos la suerte de probar.

Y es que estos cursos están abiertos a todos los conductores, sean o no cliente de Audi. Aquellos que sean clientes de la marca de los cuatro aros tendrán eso sí un descuento. Las tarifas de este Audi driving experience son de 545€ o 690€ en función de si somos o no clientes.

n total 15 Audi R8 y 5 Audi RS 5 esperando para mejorar nuestra técnica al volante.

En total 15 Audi R8 y 5 Audi RS 5 esperando para mejorar nuestra técnica al volante.

Además de estos cursos en asfalto, Audi también ofrece experiencias de conducción Off-road y sobre nieve, en esta página web se pueden consultar tarifas y fechas para los próximos cursos, se ofrecen en diversas localizaciones dentro de nuestra geografía.

Frenada de emergencia y esquiva con el Audi RS5 Coupé

La primera actividad del día será practicar la frenada de emergencia. Es un ejercicio muy común en la mayoría de cursos de conducción, la verdadera diferencia se encuentra en el vehículo utilizado.

El elegido para esta prueba es ni más ni menos que un Audi RS5, un modelo de 456 CV, que supera los 100.000€ y que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos. Prestaciones y cifras muy sorprendentes, pero igual de vulnerables ante otro coche cuando un imprevisto surge y nos vemos obligados a realizar una maniobra de emergencia.

Además del R8 estaba presente el Audi RS 5.

Además del R8 estaba presente el Audi RS 5.

El ejercicio propuesto simula, por ejemplo, un frenazo brusco del coche que nos precede. Una situación con la que todos nos hemos encontrado en la carretera, y que en ocasiones acaba en colisión.

Y es que en muchos numerosos estudios han revelado que en los accidentes por alcance la mayoría de conductores no frena con la intensidad suficiente, ya sea por desconocimiento o por pánico en algunos casos el pedal de freno no se acciona con la suficiente contundencia.

Puesto que hoy nos vamos a enfrentar a velocidades elevadas es imprescindible sentar primero las bases de una buena frenada. Y qué mejor lugar para hacerlo que la recta recién asfaltada de uno de los circuitos del mundial de Moto GP, ¿verdad?

Pinzas de freno del Audi RS 5.

Pinzas de freno del Audi RS 5 Coupé.

Ya a bordo del Audi RS5 esperamos a que nuestro instructor nos de la señal para salir. Nos encontramos a unos 70 metros del carril formado por conos en el que tendremos que lograr detener el vehículo sin derribar ninguno.

En cuanto nos autorizan el RS5 sale disparado hacia la zona de frenado, la norma es seguir acelerando a fondo hasta alcanzar el primer cono, a partir de ahí debemos hundir el pedal del freno con todas nuestras fuerzas.

Un RS 5 Coupé 'clavando frenos' en el ejercicio.

Un RS 5 Coupé ‘clavando frenos’ en el ejercicio.

Nuestro Audi acelera y nos coloca aproximadamente a 100 km/h justo cuando entramos en la zona de frenado. Cambio todo lo rápido que puedo de pedal y las enormes pinzas empiezan a hacer su trabajo. Salta el ABS y empiezan a funcionar los ‘warnings’ para avisar al resto de conductores de nuestra brusca deceleración.

Para no derribar ningún cono debemos, además de frenar, hacer una maniobra de esquiva. Aquí es donde notamos el comportamiento impecable del RS5, puesto que todas las reacciones son tremendamente nobles, conseguimos pasar el ejercicio sin demasiados esfuerzos.

Además de la parte práctica, los cursos también tienen contenido teórico.

Además de la parte práctica, los cursos también tienen contenido teórico.

Repetimos la operación cuatro veces, intentando en cada una ser lo más precisos posible con el volante, puesto que cuanto más exagerado es el cambio de dirección en la frenada, más posibilidades tenemos de perder el control o de alargar la detención.

Este ejercicio ha sido fácil, ya lo había realizado anteriormente, pero lo que realmente me ha ayudado han sido las reacciones del coche, precisas y deportivas en todo momento. Si hubiéramos estado a los mandos de un utilitario, las cosas habrían sido diferentes.

Reconocimiento del circuito con el Audi R8 V10 Performance

A partir de este momento las cosas se empiezan a poner serias. Ni más ni menos que 15 unidades de Audi R8 esperan en el pit lane para empezar a rodar por el circuito. Todos están con el motor arrancado, deben coger temperatura antes de entregar sus 620 CV.

Me llama la atención ver como todos están con la capota trasera del motor abierta. Es entonces cuando veo a un tipo alto y con gafas detenerse pacientemente en cada uno de los coches, ¿qué estará haciendo?

El aceite, está rellenando el aceite de todos los motores, puesto que probablemente en las tandas de ayer el nivel del lubricante haya descendido considerablemente. Creo que el mecánico es alemán, porque mientras hago fotos de la operación y suelto un par de bromas él ni se inmuta…

Un mecánico poniendo a punto los R8 antes de empezar con la actividad en pista.

Un mecánico poniendo a punto los R8 antes de empezar con la actividad en pista.

Al parecer realizaremos un reconocimiento del circuito en dos partes, iremos por parejas en los coches y en grupos de 5 R8, el primero será el monitor que nos irá indicando la trazada adecuada y nos corregirá por el ‘walkie’.

Nada más entrar al R8 nos damos cuenta de la importancia del asunto, la posición de conducción es muy baja, todos los mandos están orientados al conductor y el coche se siente muy ancho y asentado.

Puesto de conducción totalmente deportivo.

Puesto de conducción totalmente deportivo.

A nuestra espalda está el V10 FSI, un motor de los que está en peligro de extinción, puesto que es completamente atmosférico y no cuenta con ningún tipo de hibridación.

Tenemos 10 cilindros dispuestos en ‘V’ y un cubicaje de 5,2 litros, el sonido es literalmente aterrador.

Salimos del pit lane y empezamos a reconocer las curvas por las que luego tendremos que elevar el ritmo. Lo hacemos primero en el modo confort, suficiente para empezar a entender de lo que es capaz este coche.

Conforme ganamos confianza subimos de nivel y seleccionamos el modo dynamic, y además activamos la función performance, que termina de afilar el acelerador, la dirección, la suspensión y el sistema de escape.

Lo primero es conocer la pista antes de empezar a subir el ritmo.

Lo primero es conocer la pista antes de empezar a subir el ritmo.

Todas las reacciones son diferentes a las de cualquier otro coche que haya conducido, el R8 ha sido concebido para esta situación, el reparto de pesos es perfecto y por tanto el comportamiento en curva es imposible de mejorar.

Justo cuando empezamos a coger confianza con el coche llega el momento de volver al Box, pero por suerte lo mejor está por llegar…

Vueltas completas con el Audi R8 V10 Performance

Ahora con casco y sin acompañante nos volvemos a subir al Audi R8. Es el momento de hacer el recorrido íntegro del circuito, pero de nuevo en grupos de 5 coches, por lo que es muy importante prestar atención a la distancia con el coche que nos precede.

Los coches están en su temperatura de funcionamiento óptima, de hecho, nos recomiendan no poner el freno de mano ni pisar el pedal en parado, puesto que las pinzas se podrían quedar pegadas a los discos cerámicos.

Periodistas a punto de empezar las vueltas completas a bordo del Audi R8.

Periodistas a punto de empezar las vueltas completas a bordo del Audi R8.

Desde la salida partimos con el modo Dynamic activado y la opción Performance conectada, por suerte los controles de tracción y estabilidad no se desconectan hay demasiado dinero en juego, por lo que los coches han sido modificados para que no se puedan desactivar las ayudas.

Desde las primeras curvas el ritmo que llevamos es bastante alto, el R8 responde a la perfección, la tracción Quattro nos da la sensación de ir sobre raíles. Aun así, la tensión está ahí, por lo que no hay momento para desconcentrarse.

Una de las 'caravanas' de R8 recorriendo el circuito.

Una de las ‘caravanas’ de R8 recorriendo el circuito.

El V10 FSI empuja de una manera endiablada, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 3,9 segundos, por lo que las distancias entre curvas se hacen cada vez más cortas. El cambio responde a la perfección, y es adictivo ver cómo la aguja de las revoluciones sube hasta las 9.000 revoluciones.

En algunas curvas percibo cómo la electrónica gestiona la entrega de potencia, si no estuviera ahí estaría constantemente peleándome contra el volante para conseguir transferir con éxito los 620 CV al asfalto.

El Audi R8 es un coche que se desenvuelve perfectamente en circuito.

El Audi R8 es un coche que se desenvuelve perfectamente en circuito.

Conforme una curva se va acercando la sensación de intranquilidad se incrementa, por suerte los frenos cerámicos nos ayudan a detener el amago de infarto, son literalmente incansables. Vuelta tras vuelta no muestran signos de fatiga y eso que estamos alcanzando los 200 km/h en algunos puntos.

Los neumáticos Pirelli Pzero cumplen muy bien su cometido, aunque debemos recordar que en el fondo son ruedas de calle y no slicks para circuito. De esta manera sí podemos notar como su rendimiento baja ligeramente cuando sumamos vueltas y la temperatura se incrementa.

Como todo lo bueno, esto también acaba rápido, y antes de que nos hayamos dado cuenta hemos hecho 10 vueltas y nos toca volver a Boxes, sabiendo que esta experiencia no se olvidará en mucho tiempo, ¡larga vida al V10!

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